La dirección política de la Policía Local nunca ha sido un cargo por el que se hayan dado tortas ninguna persona dedicada a la ‘res publica’. El primero de ellos, el mismo José Antonio Rodríguez. Uno de sus avales cuando fue nombrado por parte de Juan Vivas hace tres años y medio al frente de la Consejería de Gobernación era su “don de gentes”. Esa capacidad que hasta ahora nadie le había discutido de contentar a tirios y troyanos. Una política de puertas abiertas con los sindicatos. Sin embargo, en la nota oficial emitida por el Gobierno ceutí para justificar el cese de José Antonio Rodríguez Gómez se dice, de manera textual que “tensiones con las representaciones sindicales en el área, lo que supone un obstáculo para la reordenación de los servicios”. Al final, que nadie tenga dudas que cada vez más, nadie querrá ir a Gobernación, salvo alguna sorpresa que se tenga guardada para después de las elecciones del próximo mes de mayo. Se ha vuelto a demostrar que dirigir a la Policía Local, quema.





