La salida de Rajoy se produce después de que el pasado mes de agosto el ministro Blanco asegurara que se iba a producir esa eliminación o merma en los billetes de clase alta para obtener, de esta manera, la inyección económica necesaria que garantice la puesta en marcha de otras obras.
En volumen económico el Ministerio recupera 37 millones de euros, que es la cantidad que se gasta anualmente en subvencionar los billetes aéreos de primera clase.
En datos, por años
Según ABC, el presupuesto destinado por el Gobierno estatal a la subvención de los billetes aéreos para los ciudadanos residentes en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla crece de forma importante año a año. Para el 2008 el presupuesto en euros corrientes se multiplicó por 7 desde 1993, casi por 5 si se descuenta el efecto del IPC.
Entre 1993 y 1998, Madrid subvencionaba el 10 por ciento del coste de la tarjeta de embarque. Desde 1999 y 2004 la ayuda se elevó al 33 por ciento. En 2005 se incrementó al 38 por ciento, el 2006 subió al 45 por ciento y desde 2007 el Estado sufraga el 50 por ciento del coste de cada billete.
Hace 17 años, los presupuestos estatales reservaban 52,3 millones de euros corrientes para subvencionar el transporte aéreo en estas dos regiones y ciudades autónomas. Quince años más tarde, el Ejecutivo central reserva 393,5 millones de euros corrientes.
Con la propuesta de merma encima de la mesa, el ministro Blanco la llevará adelante, tal y como ratificó esta semana, a pesar de las críticas populares que intentarán conseguir el veto ya anunciado.
A vueltas con la españolidad
Lo dijo Rajoy y ayer lo ratifico Cospedal: es "incuestionable" que Ceuta y Melilla son españolas. La popular lo dejó claro e indicó que "lo que tiene que hacer el Gobierno es defender la soberanía española, defender la integridad territorial de España y defender nuestras fronteras". La secretaria general del partido e ha referido a la polémica suscitada avanzando “que Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas que están situadas en el norte de África, en un territorio que nunca ha sido Marruecos, repito nunca". “Es inaceptable" plantearse dudas, el Gobierno debe plantearse que cuando en política exterior se practica la política de la debilidad y de las presiones a veces tiene muy malas consecuencias".






