La barriada del Príncipe ha registrado un nuevo tiroteo, dejando como víctima a un joven de 20 años. Es el protagonista de otro tiroteo que toma como escenario el barrio del Príncipe. Sus vecinos se convierten en tristes testigos de una inseguridad a la que se enfrentan sin tener relación alguna. Padecen un protagonismo enquistado complicado de erradicar, reflejo de la acción de unas bandas que, según baraja la Policía, pretenden repartirse el territorio. El hecho claro es que tenemos una zona de Ceuta, con los mismos derechos y deberes que el resto, pero que sufre la mayor violencia registrada en la ciudad. Sus vecinos tienen que disponer de la misma protección que un residente de la calle Real, pero no es así, convirtiéndose en víctimas de una inseguridad creciente. Las instituciones con competencia deben acelerar las investigaciones debidas para detener a los responsables de unas acciones criminales que se están recrudeciendo. Es tarea compleja la obtención de pruebas que fundamenten acusaciones que puedan ser llevadas ante un tribunal. Eso es cierto, pero lo es igual también la urgencia por atajar una espiral de violencia que, a todas luces, se está yendo de las manos.





