Durante 2009 se registraron un total de 6 denuncias interpuestas por 8 personas contra alguno de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Algunas de ellas fueron casos sonados.
Ocho personas denunciaron en 2009 haber sido víctimas en Ceuta de torturas y malos tratos en situaciones de privación de libertad o cuando estaban siendo detenidas por parte de las Fuerzas de Seguridad, funcionarios de prisiones y otros encargados de su custodia. Así se recoge en el informe sobre ‘La tortura en el Estado español’ relativo al pasado año presentado hoy por el responsable de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura, Jorge del Cura.
Según el mismo, en relación con el número de habitantes Ceuta sería, con una amplia diferencia, la región con un mayor porcentaje de casos denunciados (10,7 por cada cien mil habitantes), lo que situaría muy por encima de la media nacional (1,46 por cada cien mil). La siguiente región en número de denuncias sería Melilla (4,08 denuncias por cada cien mil habitantes).
De las denuncias interpuestas en Ceuta 2 de ellas fueron contra el Cuerpo Nacional de la Policía, una contra la Guardia Civil, 2 contra la Policía Local y una contra el centro de menores de Punta Blanca. Por otro lado existirían otros tres casos de torturas denunciados que no han sido incluidos en el citado informe por falta de información.
Algunas de esas denuncias han tenido una especial repercusión en la vida social de Ceuta. Cronológicamente hablando, la primera de ellas fue la interpuesta por CCOO el día 20 de enero ante la Fiscalía en lo que sería el origen del conocido como caso ‘Punta Blanca’, en el que se recogían unos supuestos malos tratos en el centro de menores que lleva el mismo nombre. La segunda denuncia se produciría días más tarde, el 27 de enero, cuando un ciudadano marroquí de origen canadiense dijo haber sido agredido, junto con otras personas, por un agente de la Policía Nacional durante una avalancha en el Biutz. Un caso extraño fue el un hombre subsahariano al que la Guardia Civil encontró muerto entre las dos vallas del perímetro fronterizo el día 6 de marzo. Otra de las denuncias fue la interpuesta por una pareja el día 4 de julio después de que dijeran haber sido agredidos por la UIR, de la Policía Local, en un establecimiento del Poblado Marinero. Las dos últimas denuncias se corresponden con los días 8 y 9 de septiembre del 2009. El primer caso fue el de un hombre que dijo que dos agentes de la UIR le habían golpeado injustificadamente en el Recinto Sur. Éste dijo que mientras le identificaban llamó a un vecino y entonces comenzaron a pegarle e incluso lo detuvieron acusado de agredir a los propios agentes. Por su parte, el último caso fue el de un inspector de la Policía Nacional que fue sorprendido en el interior de un vehículo policial, estando de servicio, con una prostituta que dijo haber sido víctima de coacciones y amenazas.
Un mal precedente que tiene como referencia el famoso caso de los policías locales denunciados por torturas que ahora buscan la concesión del indulto tras haber sido condenados por el Tribunal Supremo por unos hechos ocurridos en el año 2003.






