Es loable el interés que tiene la Delegación del Gobierno en hacer todo lo posible por regularizar el empleo sumergido que afecta al ámbito del hogar. No debería ser necesaria ninguna campaña, pero los datos objetivos apuntan a que sí y a que hay que insistir para que la población que tiene una trabajadora de hogar la tenga con su documentación en regla. Que se pueda hacer fue posible al desbloqueo que en su día llevó a cabo otra Delegación del Gobierno de distinto signo político, con Francisco Antonio González a la cabeza. Desde que se posibilitó una contratación que había sido anulada por el propio PSOE, fueron muchas familias las que regularizaron a estas mujeres para ganar primero en seguridad y, segundo, por mera cuestión moral. No obstante los resultados no fueron los esperados y es ahora cuando, debido a las restricciones fronterizas y al proyecto de digitalización del paso, se tendrá que romper con la tónica para garantizar que ese empleo esté regularizado en su mayor número. La actual Delegación debe poner todos los mecanismos de control de los que dispone para que la situación mejore de verdad y para evitar casos de picaresca como los que ya cuentan algunas de estas mujeres.






