El catedrático Carlos Lasarte disertó sobre la figura de las madres de alquiler en el Derecho español y aseguró que, en este sentido, “legislar es tan fácil como prohibir”.
Carlos Lasarte, catedrático de Derecho Civil de la Uned y director académico de las jornadas, fue el encargado de cerrar ayer el ciclo de conferencias con una charla muy amena, cercana y educativa, y no por ello exenta de una enorme profundidad y especialización, sobre las llamadas madres de alquiler. El catedrático comenzó su intervención aludiendo a que el tema había sido muy tratado en los medios debido a los diferentes motivos que movido a famosos o a parejas de homosexuales a utilizarlo. En este sentido Lasarte analizó la situación actual, ofreció unas pinceladas de Derecho comparado, expuso dos casos prácticos y ofreció algunas líneas de posible solución al asunto en lo que resultó ser una completa conferencia. El primero de los aspectos que abordó, la situación en el Derecho español, presentaba dos leyes importantes en el tema: la 35/1988 y la 42/1988. Una es la que permite las TRA (Técnicas de Reproducción Asistida) y la otra es la referente a la donación y uso tanto de embriones como de células. Posteriormente, en la ley 14/2006 el ordenamiento jurídico se pronunciaría en contra de las madres de alquiler y dejaría claro que “quien dé a luz será la madre”. Lasarte explicó que esta prohibición podía superarse mediante una adopción por parte del padre. “Este ha sido uno de los mayores debates que he visto en toda mi vida”, añadió para exponer lo complicado del asunto.
Comparativamente hablando, países como Alemania, Italia y Suiza prohiben esta práctica, siguiendo una línea similar a la española. Por contra, Grecia, Reino Unido, Israel y ciertos estados de USA la permiten, mientras que países como Bélgica o los Países Bajos han evitado regularla, “lo que muestra una permisividad de fondo”. En este aspecto, Lasarte insistió en que “legislar es tan fácil como prohibir. Dale un folio en blanco a cualquiera y te prohibirá lo que a él le moleste”.
En cuanto a las posibles soluciones, el catedrático afirmó que “la realidad siempre se escapa a los marcos legales porque el ansia de rebelión contra el Gobierno sigue imperando en cada uno” y explicó que superar la prohibición podía llegar a ser tan fácil como “desplazarse a un territorio en el que esté permitida esta práctica. Si me voy a California y lo hago no pasaría nada”.
Como problemas, Lasarte habló de dos casos representativos. En ambos los padres habían ido a California para tener a sus hijos con una madre de alquiler, pero al ir a registrarlos en los consulados de sus países habían encontrado impedimentos que les dejaban en el aire. “En materia de Familia estamos llegando a una desregularización que está dejando atrasado al Derecho”.






