El equipo de gobierno ha venido explicando en muchas ocasiones que la mayor parte del Plan de Inversiones va dirigido a las barriadas. Pero no solamente esas obras que vienen a repercutir de manera directa en la solería, el abastecimiento, el alumbrado público o el saneamiento, sino que también existen importantes obras de infraestructuras.
Y un ejemplo lo tenemos en la abordada en la mañana de ayer en la reunión del Consejo de Gobierno, donde la consejera de Presidencia y Relaciones Institucionales habló de una próxima encomienda a Tragsa para la realización y construcción del puente que debe unir la zona de Otero con los Grupo del Rocío. Estamos hablando de una obra que tiene una inversión superior a los ocho millones de euros y donde el período de ejecución está próxima a los veinticuatro meses.
Pero es que junto a esta inversión y también con unos gastos importantes en barriadas podemos hablar también del paso elevado de Miramar, del polideportivo Díaz Flor o de la reforma en la Avenida Teniente Coronel Gautier.
Por ello, cuando se produce la polémica de que el Gobierno nada más que se dedica a invertir en el centro, en relación con la polémica de la Gran Vía, se cae por su propio peso.
Son realidades donde nada más que habrá que esperar el paso de un tiempo para que estén finalizadas como es el caso del paso elevado de Miramar o la reforma de Teniente Coronel Gautier. Son ejemplos claros de una inversión que al final afecta a todos los lugares de nuestra ciudad, sin dejar el trabajo específico que se está haciendo en la barriada Príncipe Alfonso con los fondos europeos.






