La Ciudad publicita la reforestación ordenada en el parque de Santa Catalina para intentar convertir este punto de la ciudad en eso precisamente, en un parque. Ahora es un lugar abandonado, un extremo de Ceuta que el PP se vio obligado a adecentar para evitar una soberana multa europea, después de años ubicando un vertedero frente al mar y en el propio mar. Ahora queda muy bonito que el Partido Popular nos diga que a todos los ceutíes nos quitó una bloque de mierda por un parque, en el fondo fue una obligación para evitar el castigo. Como tantas otras gestiones vendidas como logros cuando han sido solo escapadas a la desesperada del multón de turno.
El mayor error que tuvo el Gobierno fue difundir una serie de imágenes de lo que nos íbamos a encontrar. ¿Las recuerdan? Era un auténtica maravilla. La realidad nos escupió una fotografía bien distinta: la de un terreno muerto, en el que ni crecen las plantas ni está cuidado como se debiera. Como el dinero público no duele tanto como la cartera de uno, se precipitaron en plantar especies de todo tipo que murieron porque el ambiente y las condiciones del terreno terminaban por quemar todo. Ahora inician una reforestación se supone que estudiada para intentar darle algo de vida a este extremo de Ceuta.
Pero con esta acción solo hacemos un mero parcheo. Son muchos los ceutíes que visitamos este lugar, en el que pasear por la noche es un imposible por la carestía de puntos de luz, en donde la falta de mobiliario cuidado y suficiente es un hecho, en donde existe una sensación de abandono que asusta. Las vistas son inmejorables, el lugar podría ser uno de los mejores rincones de Ceuta pero el panorama que se percibe es bien diferente al que se pretendió quizá porque no haya habido siquiera espíritu alguno por ganar la fuerza que debe tener este entorno. Ni siquiera se han cumplido los proyectos de recuperar y poner en valor el patrimonio histórico que hay en el entorno ni se trabaja en conseguir una ruta digna para muchas familias. Poner plantas es lo de menos, hay que tener voluntad y creencia en los proyectos que se difunden. Algo más que publicidad.







El parque del cementerio es una verdadera vergüenza, ahí se gastaron cerca de 300 000 euros en plantas. Algún político debería de rendir cuentas por ese gasto, ya que hoy día no queda ni una sola planta.
¿Quiénes fueron los técnicos que asesoraron a los políticos (si es que los asesoró alguien) para la comprar de esas plantas que ya no existen?
La fiscalía debería de actuar de oficio y abrir una investigación sobre lo ocurrido, ya que es mucho dinero público el que sea perdido por la falta de vergüenza de unas determinadas personas que no supieron (o no quisieron, quién sabe) predecir lo que iba a pasar con todas esa plantas que plantaron.