Los agentes de la Jefatura Superior han hecho durante los dos últimos años diligencias en busqueda de 12 hombres y 2 mujeres perdidos desde 1995
Pese a que parece “casi imposible”, por el tamaño y características de Ceuta, que una persona desaparecida pueda estar en la ciudad durante días, menos todavía semanas, meses o años, sin ser detectada, los agentes de la Jefatura Superior local de la Policía Nacional han hecho durante los dos últimos años diligencias sobre un total de catorce casos de ciudadanos de los que se ha perdido el rastro, el más antiguo de los abiertos denunciado en 1995, según han explicado fuentes policiales.
El Grupo de Desaparecidos del Cuerpo es el que, desde Madrid, se encarga de coordinar y requerir “periódicamente” a las distintas Jefaturas la práctica de actuaciones sobre las desapariciones que siguen activas, tarea que también incumbe a los Juzgados de Instrucción con los correspondientes expedientes incoados.
En Ceuta son los funcionarios de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) dedicados a la Investigación de Delitos contra las Personas los que asumen esta tarea. En la Jefatura Superior de la ciudad autónoma se recibe, de media, “aproximadamente cuatro denuncias al mes, alrededor de una por semana”.
La mayoría se cierran con éxito por la aparición de la persona, frecuentemente adolescentes, en horas o días. De los que han quedado abiertos, en los archivos de la Policía Nacional de Ceuta hay un caso que data de hace veinte años, otro de principios de este siglo y varios del año pasado y el anterior.
Por la “singularidad” de la ciudad, en las dependencias policiales no solo tienen entrada casos limitados al espacio físico de Ceuta. Tres de los catorce casos abiertos se refieren a la desaparición de personas en Marruecos. Otro, a un varón del que nunca más se supo tras salir a practicar pesca submarina con amigos.
“La Policía puede adscribir también a la Jefatura denuncias registradas en otras provincias porque la última noticia de la persona buscada procedía de aquí...”, precisan en la Jefatura Superior ceutí.
El perfil de las personas sin rastro las identifica, sobre todo, con hombres (doce de los catorce casos abiertos activos) adultos, ya que ninguna de las diligencias de largo recorrido no archivadas aluden a menores. Desde 2009, los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben valorar las circunstancias que rodean el hecho concreto de la desaparición y determinar si la misma debe considerarse de alto riesgo o por el contrario de riesgo limitado.
El caso de alto riesgo es de un embarcado cuyo compañero apareció ahogado
En Ceuta solamente hay un caso abierto de ‘alto riesgo confirmado’ y no es la mediática pérdida de la pista de ‘El Nene’ sino el de “una persona que navegaba en una embarcación que apareció en la península con su otro ocupante ahogado”. El entorno de cualquier persona desaparecida puede denunciar desde el minuto uno su falta sin esperar a que pase ningún plazo.
“Es un ámbito subjetivo que depende de la percepción de los allegados, de la historia personal... Cuando recibimos una denuncia se incide mucho en el último momento en el que se vio al desaparecido, en su estado de ánimo, sus palabras, si se ha marcado de manera similar anteriormente".
"Se pide una descripción física detallada, fotografías, se difunde la información a todos los indicativos y se tramita un alta de búsqueda en el sistema informático que activaría una alerta en cualquier punto de identificación como frontera o puerto, al renovar documentos o hacer gestiones ante la Administración”, han explicado desde la Policía.
Desde hace casi diez años opera también el sistema informático conocido como Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar (PDyRH), una herramienta que perseguía ser única para todos los cuerpos policiales españoles (incluidas las policías autonómicas) con el fin de integrar la información disponible sobre personas desaparecidas y cadáveres y restos humanos en nuestro país.
Esta base de datos facilita el cotejo automático de los datos de personas desaparecidas con los existentes de los cadáveres y restos humanos encontrados que no hayan sido identificados.






