Más gimnasia y menos latín ¿Para qué sirve el latín? preguntó el Ministro Secretario General del Movimiento de Franco, D. José Solís Ruiz al catedrático D. Adolfo Muñoz Alonso a lo que éste respondió: “Por de pronto señor Ministro, para que Su Señoría, que ha nacido en Cabra le llamen egabrense y no otras cosas.” Al citado ministro Solís también se le atribuye que en otra ocasión y en una audiencia a una representación del pueblo palestino, inició su discurso con la frase “Palentinos todos” y no por hermanar los pueblos de Palencia y de Palestina, como posteriormente excusándose quiso señalar ya que la reunión tenía lugar lejos de Palencia. Ahora uno de los caudillos de la organización Unidos Podemos tan ignorante como la anterior autoridad ha inventado un nuevo gentilicio, esta vez para los palentinos al decir en Palencia que “este es un pueblo palenciano”. Ya sabemos que los de Bilbao nacen donde quieren, pero seguro que si nacen en Palencia su gentilicio es el de palentino. Esta cantidad ingente de políticos que dicen no importa qué sin ninguna preparación ni en sus ideas y por lo tanto lógicamente ni en sus discursos, lleva a más de uno a intentar ayudar con ahínco a sus hijos y a sus nietos en sus estudios para que no se parezcan a tan importantes acémilas.
El auge del populismo que considera superior, lo que manifiesten las masas o las asambleas o simplemente la calle, a la Ley, está excediendo de los límites normales para este tipo de extremismos. El populismo tiene su origen ya en la Edad Media en la herencias nobiliarias, donde por ejemplo el Duque de Alba, sin duda merecedor de los títulos y patrimonio que su rey le concediera por haber sido un gran luchador defendiendo los intereses generales de la España, legó a sus herederos sus rentas y patrimonio para que pudieran disfrutar del regalado por el rey por la figura de la herencia, pero ¿por qué el título? Ahora nos encontramos con centenas de “nobles” titulados que el único mérito que tienen es el de haber nacido, añadiendo a esto las legítimas propiedades heredadas. Esta casta parasitaria inunda el paisaje y el paisanaje de las televisiones y de la sociedad por completo al que se le une el de los famosos, hijos de famosos y nietos de famosos que sin mérito alguno están demandados y seguidos hasta la náusea por periodistas, cámaras de televisión que les siguen y persiguen a diario, incluso les acogen las empresas para la publicidad de sus productos, pero cuando hablan todo es banal, todo es vacío puro, pero la mayoría de los mortales que les escuchan sueñan con ser tan populares como ellos. Es la sociedad donde no se prima el mérito si no el ser conocido. Con este caldo de cultivo las ideas del bobo solemne han crecido desmesuradamente y ha hecho creer a todo el mundo que el cuento de la Cenicienta puede ser siempre verdad porque tengamos una reina consorte, Letizia, que lo ha conseguido. ¿Quieres diez? Ten ciento.
Ese populismo ha sido seguido por los sindicatos, que faltos de ideas han seguido a los partidos nodriza perdiendo afiliados que solo se aúpan a los sindicatos en caso de despido o de regulación de los ERES y han hecho propuestas inviables intentando atraer a los trabajadores y hacer oídos sordos de las corrupciones propias y de las de los partidos de los que en general forman parte del mismo conglomerado por lo que muchos trabajadores desconfían no solo de su funcionamiento sino de su razón de ser. Los sindicatos, que se han quedado en el “novecento”, ahora piden algunas cosas que de nuevo nos retrotraen a la Edad Media. El sindicato de maquinistas del metro de Madrid solicita que sean sus hijos quienes les sustituyan en la compleja labor de conducir el tren suburbano. Deben pensar que solo ellos transmiten los genes que permiten al ser humano conducir bajo tierra por lo que deben considerar su demanda muy justa. Otro líder sindical (es que no sé cómo llamarle) de obreros del campo y ahora podemita por Jaén, anuncia que “si fuera Ministro de Agricultura, expropiaría tierras”. Siguiendo en clave sindical, el secretario general de Comisiones Obreras amenazó con “liderar un estallido social tras las elecciones generales del 26 de Junio con el objetivo de que reviertan las políticas de ajuste que están causando, a su juicio, pobreza en nuestro país.” Si las políticas no cambian “se pondrá al frente” para que las familias puedan contar con mayores ingresos y empleos de mayor calidad. Para ello junto al otro líder sindicalista de UGT, José María Álvarez propone la subida de impuestos (IRPF), elevar las tasas de las Sicav y disminuir el IVA cultural y a los productos de primera necesidad, además de incrementar el Salario Mínimo Interanual. Pero, ¿alguna vez han visto ustedes alguna memoria económica donde los sindicatos basen sus propuestas y donde se argumente la racionalidad de sus propuestas dentro de los Presupuestos Generales del Estado? Yo no. El mismo líder (es que no sé cómo llamarle) que habló al pueblo “palenciano” apunta a cobrar las multas más caras a los más ricos, es decir, la multa dependería de lo declarado en el IRPF. Pero según esa ideíca, ¿por qué no para la compra de pepinos? Deberíamos ir siempre con la última declaración de la renta, casilla 490, y la compra del supermercado de turno nos podría resultar algo diferente. ¡Ah! también se le ocurre decir que el comunismo ampara los derechos humanos. La abuela Carmena, que afortunadamente para los ciudadanos ya no es jueza, tiene como ocurrencia reducir el IBI a los barrios que más han votado a Podemos en la capital de España. ¡Vaya ejemplo de juez! Menos mal que existen estas mentes privilegiadas que seguro que nos sacarán de la crisis donde el bobo solemne y el registrador nos han metido. Ya voy entendiendo por qué da igual decir “palentinos” que “palestinos”, el caso es continuar diciendo y haciendo sandeces.





