De nuevo el humo que avisa del desastre. De nuevo la llama que arrasa. De nuevo nuestros montes pasto del fuego que todo lo consume... Esta semana hemos vivido de nuevo un triste episodio, el incendio en Garcia Aldave, en el que todos hemos perdido parte de nuestro patrimonio natural.
Y en Ceuta por desgracia , los espacios naturales son un bien escaso lo que multiplica, si cabe, el valor de la pérdida. Ceuta, isla urbana rodeada de dos pulmones verdes tiene esa particularidad. Su peculiar origen y constitución a través de los siglos ha hecho que gran parte de esos espacios naturales sean propiedad del Ministerio de Defensa. Para algunos esto ha sido siempre, y sigue siendo ahora, una característica negativa. Quizás olvidan que, gracias a esa particular estructura de la propiedad, gracias a que son suelo público de Defensa , todo ese gran espacio natural ha tenido una protección añadida contra la expansión urbanística o contra la sobreexplotación. Algo similar ocurre por ejemplo en las cercanas costas gaditanas, u ocurría en la isla balear de Cabrera.
Son espacios vírgenes por mor de ser o haber sido espacios militares. En nuestro caso no es extraño por tanto que los incendios forestales ocurran en espacios públicos propiedad del Ministerio de Defensa.En el incendio de La Tortuga de esta semana por otra parte es de justicia dejar constancia de que la respuesta de todos fue rápida y ejemplar. Se activó con prontitud el Plan de Acción Contraincendios y todos los elementos de la Ciudad Autónoma, Servicio de Extinción de Incendios, Protección Civil, así como la posterior activación por parte de la Delegación del Gobierno de la Unidad Militar de Emergencias, funcionaron con celeridad. Mi reconocimiento y mi gratitud a todos ellos. Como en otras ocasiones fue decisiva la intervención de esa unidad del Ejército, la UME, para controlar y extinguir el fuego. Desde aquí ánimo a la Ciudad a plantearse futuros reconocimientos para esta Unidad de grandes profesionales que ya se han puesto a prueba en numerosas ocasiones en nuestra Ciudad.
Y es que la tarea de conservar y proteger nuestros montes es la de conservar y proteger uno de los patrimonios más valiosos que tenemos en nuestro territorio. Su valor radica en sus funciones ecológicas, pero también en sus funciones sociales como fuente de riqueza, de trabajo y de actividades recreativas. Por eso, la lucha contra los incendios forestales es fundamental, pues se trata de combatir una de las amenazas más importantes a las que están expuestos nuestros montes. Debemos evita que los incendios forestales caigan en el olvido y también reclamar que se tomen medidas preventivas efectivas o que se mejoren las actuales.
Y concluido el fuego llega el momento, sin duda, de esclarecer el origen, comprobar los procedimientos, aclarar el cumplimiento de la normativa vigente y, en su caso, establecer responsabilidades.
Y en este momento reconozco que me ha sorprendido como algunos partidos políticos de la Ciudad, en particular Caballas/Podemos, ha reaccionado de forma casi tan rápida como prendía el fuego, exigiendo responsabilidades a diestro y siniestro y cargando tintas sobre la Comandancia General. Es muy curioso el celo que dicha formación demuestra en todo lo que pueda suponer exigencia y crítica al Ministerio de Defensa. Resulta sorprendente el tono y la inmediatez de la exigencia. Nosotros, desde el Partido Popular es evidente que defendemos el cuidado exquisito del patrimonio natural, que exigimos el cumplimiento de la legalidad en todos sus extremos y muy particularmente en el medio ambiental, y que promoveremos la regeneración de los daños causados y la asunción de las responsabilidades que correspondan.
Y lo hacemos con naturalidad y con seriedad, como corresponde, sin exabruptos, sin inquina, sin especial virulencia por el hecho de que el origen del fuego sean unas prácticas militares en el monte. Y lo hacemos así porque es perfectamente compatible la exigencia de responsabilidades y la depuración de los procedimientos con la valoración de la necesidad de la correcta instrucción y preparación de las unidades militares presentes en nuestra ciudad y por tanto del necesario uso de espacios públicos para tal fin.
No sólo es compatible sino que sería profundamente injusto actuar de forma diferente en función de que Defensa haya sido el departamento responsable. Que se investigue, que se aclare, que se mejoren las directrices de actuación, que se repoble con prontitud la zona y que se llegue hasta el final.
La Comandancia General, sin duda, colaborará de forma exhaustiva en ese proceso como parte interesada que es. Por eso rechazo el ensañamiento y la inquina que algunos han utilizado contra las Unidades Militares que han sido presuntamente causantes de la desgracia y contra la COMGE en general. Me consuela comprobar que han sido los de siempre... En fin, ya dice el refranero ..."el perro a quién tiene inquina alza la pata y orina....".
Sabio refranero español....





