Normalmente las personas van a la playa a disfrutar de un día de relax, diversión y ocio para cargar las pilas para la semana siguiente, pero lamentablemente, un día de playa se puede convertir en un día para olvidar.
El domingo pasado, el Faro de Melilla, publicaba que unos socorristas denunciaban que algunos bañistas se lanzaban desde altura poniendo en peligro sus vidas, fumaban porros y otros comportamientos incívicos que hacían que familias y los ciudadanos “normales” no acudieran para evitar problemas. Que esto lo denuncien los propios socorristas es de agradecer, porque en una ciudad tan pequeña levantar la voz por estas cuestiones es comprometido.
Este lunes, el Faro de Ceuta, nos informaba de una pelea multitudinaria en la fue necesaria la intervención varias patrullas policiales. Esa es la razón por la que decía que un día de playa se puede convertir en un día para olvidar y lo que es normal “disfrutar de un día de relax, diversión y ocio” se puede convertir en infierno tipo película de Rambo.
Hablando sobre las distintas causas de las disputas que se dan en la playa aparecen muchas y variopintas circunstancias, pero cualquiera de ellas, pueden dar lugar a una trifulca en la que te puedes ver envuelto sin tener nada que ver. Después de leer las noticias del Faro, cada uno dábamos nuestra opinión y comentamos algunas anécdotas. Opiniones y anécdotas:
Encontrar un espacio en la playa de Benitez, Calamocarro y proximidades en un día festivo no es tarea fácil. El sábado empiezan a colocar casetas para ocupar el mejor sitio y pasar el fin de semana. Otras muchas, se colocan el domingo muy temprano. Instalan las mesas, las sillas, las sombrillas. Después encienden el fuego para la paella, sardinas o pinchitos. Poco a poco la playa va perdiendo metros. Empiezan a llegar bañistas con una sombrilla, pero no encuentran sitio ni para colocarla. Primeros comentarios en forma de rajadas por la ocupación de tanto espacio de playa.
También puedes tener mala suerte y, a pesar de encontrar un sitio, te coloques junto a un amante de los porros y los animales. En este caso, es mejor callarse; decirle que apague el porro, puede ser motivo de conflicto. El perro es precioso y muy cariñoso, pero al salir del agua, ducha amablemente a todos los usuarios, de todas formas, es mejor callarse, porque puede pensar que eres un toca-pelotas, mejor evitar discusiones. Tampoco podemos olvidar a los jugadores de futbol, tenis y otras actividades deportivas que muy amablemente, cada vez que te dan un pelotazo, te piden disculpas. Después sólo queda decirles, no tiene importancia, porque si pones mala cara, pues peor para ti.
Las acampadas en la playa tienen un inconveniente y es que cuando te entra un apretón tienes que buscar un sitio alejado de la caseta “allí mismo, después lo entierras que no pasa nada”. Uno de los tertulianos comentaba que su hijo saco los restos jugando con una palita. Tampoco es para tanto, no deja de ser caca. Pero todo esto y más, ocurre en ambas ciudades y en ambos litorales.
Todos llegamos a la conclusión, que estos conflictos se podrían evitar si hubiera personas con Autoridad recorriendo las playas y con su presencia eviten que porros, perros y pelotas sean motivo de conflictos entre bañistas; otra cosa es, si la colocación de casetas chaletes estén autorizadas o no, aunque en el caso de que estén, deberían autorizarse un cupo semanal para que el lugar estuviera repartido. De esta forma habría playa para todos.
En fin, sólo es una humilde opinión.





