Su voz fue la voz de Radio Ceuta. Vicky era todavía una chiquilla cuando tomó por primera vez la responsabilidad de dirigirse a los oyentes ceutíes y del norte de Marruecos. Eran tiempos difíciles, tiempos de franquismo duro.Vicky era la voz amiga que lo mismo leía la guía comercial que daba noticias locales.
Esta voz profunda, recia a la par que entrañable se extinguió hace unos días en un hospital de la Costa del Sol, lugar que ella había elegido para retirarse después de muchos años corriendo por el mundo.La muerte fue el resultado de lo que suele llamarse una larga enfermedad. De Radio Ceuta, Vicky saltó después y a través de vericuetos que constituyen la hechura de una vida, a la Televisión Holandesa.
Durante años, fue el mejor nexo entre España y Europa. Realizó cientos de reportajes a través de España para dar a los holandeses una visión más ajustada a la realidad de la que podían tener los turistas que invadían España en busca de sol y playa.Si España era diferente, como juró un día el ministro Fraga Iribarne, ella la acercaba en sus reportajes a telespectadores acostumbrados a la trivialidad del mundo visto en bañador y con una copa en la mano. Voluntariosa, se había propuesto, y lo consiguió, llevar con sus imágenes y entrevistas el sur hasta el norte de Europa.
Lectora empedernida, mujer comprometida, siempre con un cigarrillo entre los dedos, Vicky Mas Maeso fue una periodista de los viejos tiempos, cuando se creía que la verdad, y la realidad de las cosas, debían primar en un reportaje. Se marchó Vicky como se van los que ya lo han dicho todo, callando y aceptando.






