• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
lunes 5 de octubre de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Ceuta
Sin resultados
Ver todos los resultados

Y ahora, Federal

Por Carlos Rontomé
30/10/2014 - 09:57
Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

En plena Transición, cuando se dio a conocer el contenido de la Constitución que posteriormente debían aprobar los españoles, la extrema derecha inició una dura campaña contra el texto, con especial fijación en el Título VIII, el referido a la organización territorial. En el denominado “estado autonómico” veían el fin de la nación.

En una pintada cerca de Moncloa se leía un juego de palabras con las cuatro reglas matemáticas: “Las autonomías suman odios, restan fuerzas, multiplican el gasto y dividen el país”.
Que el estado autonómico ha sido el gran fracaso de nuestro proceso democratizador resulta evidente. El diseño autonómico nació para dar salida al problema del nacionalismo catalán y vasco, y toda la organización territorial se diseñó para contentar a esas élites nacionalistas, en un momento de difícil transición de una dictadura a una democracia con el peligro de la involución en el aire. Por esta razón aparece el término, conceptualmente vacío, de “nacionalidades” para diferenciarlo de las regiones así como dos vías para acceder a la autonomía, la de las “comunidades históricas” y la del resto. Y además se introducía el famoso artículo 150  que permitiría la transferencia ad infinitum de las competencias estatales a las voraces autonomías. En los treinta años siguientes, en contra de lo esperado, el sistema autonómico ha favorecido el separatismo catalán y vasco, además de aumentar las diferencias económicas y sociales entre las regiones y sus ciudadanos. En este estado de cosas, y con la amenaza del separatismo catalán, ahora se propone la transformación de España en un estado federal. Es decir, perseverar en el error y, lo que es peor, diseñar de nuevo la organización territorial, para contentar a los nacionalistas. Los estados federales se constituyen con estados independientes que se unen para construir un solo estado en el que delegan gran parte de sus competencias. En el caso español el camino es justo el contrario, un estado unitario descompuesto en partes.  Esa fue la vía probada en la Primera República y acabó con Cartagena pidiendo la integración en los EEUU. Es evidente que el estado federal que nos ofrecen ahora, no es un estado federal real, aquel en que todas las partes son iguales, ya que “el café para todos” autonómico fue rechazado por los nacionalistas catalanes, así que lo que se nos ofrece es un federalismo asimétrico (ya han aclarado que el régimen especial del País Vasco y Navarra debe mantenerse), o sea, la profundización en la diferencia y más autonomía para que las élites hagan y deshagan en sus respectivas taifas.
Se ha argumentado que este sistema proporciona una mayor estabilidad y ponen como ejemplo a los EEUU, Canadá, Australia (resulta curioso ver a socialistas defendiendo modelos liberales) o Alemania, como si los estados unitarios y fuertemente centralizados no fueran sistemas estables. Francia es un estado unitario, muy estable y proporciona una mayor igualdad jurídica y económica a sus ciudadanos que los EEUU. La estabilidad política se consigue con un sistema de contrapesos y una limitación de la partitocracia, no dándole más poder a las elites regionales, que es la finalidad última de este experimento, ya que si hacemos caso de los sucesivos estudios del CIS, observaremos como la mayoría de los españoles quieren que el modelo se mantenga como está (un 30%), que se reduzcan las competencias de las autonomías (un 10%) o volver al estado centralizado (un 20%), mientras que quienes quieren una mayor profundización apenas llegan al 20% (el resto, no sabe o no contesta). Una vez más, las élites políticas caminan por su propia e interesada senda. 

Contenido relacionado

AUME alerta del riesgo yihadista para los militares españoles en Ceuta y reclama más medios

ATME denuncia la falta de transparencia de Defensa sobre los incentivos en Ceuta

hace 39 minutos
La Agencia Tributaria comienza a pagar este martes las ayudas directas a empresas y autónomos de Ceuta

La Agencia Tributaria comienza a pagar este martes las ayudas directas a empresas y autónomos de Ceuta

hace 1 hora
Una familia de Benítez espera el desahucio

Una familia de Benítez espera el desahucio

hace 1 hora
La declaración de agentes de la UCO en la Audiencia Nacional, clave en la red del narcotúnel

La declaración de agentes de la UCO en la Audiencia Nacional, clave en la red del narcotúnel

hace 2 horas
El Comentario Inocente

El Comentario Inocente

hace 2 horas
Sin vergüenza

Sin vergüenza

hace 2 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2026