Hoy, martes 21 de mayo de 2012, tenemos una cita en la Plaza de los Reyes... Estaremos a las 19.00 y esperemos que se vayan tranquilizando las autoridades, porque las armas que utilizaremos están hechas de palabras, las bombas de racimo serán las manos unidas, los misiles estarán fabricados de ideas que intentarán detener una ley educativa anquilosada, plagada de trampas dialécticas, diseñada contra la libertad, el pensamiento crítico y contra la ciudadanía laica y democrática. Los cañones serán pancartas y servirán como foros de opinión. Las escopetas se convertirán en las tizas con las que disparamos ideas...los bolígrafos simularán las lanzas que escribirán opiniones, perspectivas distintas de la realidad.
Las camisetas con las que nos identificaremos en nuestra Plaza tendrán colores blancos y verdes. Los eslóganes dibujarán en el viento las reivindicaciones de padres, profesores, alumnos, asociaciones juveniles, ciudadanos anónimos... por una escuela pública de calidad para todos y de todos, por una docencia no segregadora, por la igualdad de oportunidades, por la formación integral de los ciudadanos que tendrán la responsabilidad de formar la sociedad del mañana.
Estaremos allí porque pensamos que las escuelas, los institutos y las universidades son nuestra casa y no podemos permitir que nos desahucien, que nos echen a la calle al no querer pagar la hipoteca de la insolidaridad, del pensamiento único, al resistirnos a las leyes que miden todo en la balanza de los beneficios brutos, de lo rentable, de las demandas del mercado que absorben al individuo en una masa inconsciente manejada por los parámetros de la productividad.
Iremos juntos, en grupos, solos, acompañados, de la mano de los sindicatos o por nosotros mismos, con nuestros representantes o sin ellos... pero iremos, cada uno en calidad de lo que quiera ir, bajo las siglas que quiera... e incluso sin siglas, sin asociaciones... Pero tenemos que estar allí... codo con codo, unidos en una cadena humana irrompible, inquebrantable, forjadas a golpes de esperanza, regada con el sudor de los que nos precedieron e hicieron de la enseñanza un manifiesto para cambiar el mundo, para erradicar las desigualdades, para hacer de las aulas campos sembrados de utopías que trazan caminos...
Nuestra Plaza de los Reyes se convertirá en el ágora, danzarán con nosotros, invisibles, los que en muchos puntos del país llevan meses haciendo huelga, encerrándose en sus puestos de trabajo, los que han organizado marchas de kilómetros infinitos pidiendo ser escuchados, los becarios sin beca, los investigadores desterrados de sus laboratorios, los interinos sin destino, los padres que se organizan para no hacer de la escuela pública un centro de beneficencia.... Estarán en silencio y alzaremos la voz por ellos, en un agradecimiento impagable por no desistir, por no abandonar la causa.
El ministerio ha vendido esta ley como la ley que vertebrará la economía, que luchará contra el paro, que dará posibilidades a la juventud, que reformará los agujeros negros del sistema... pero no se ha contado con los profesores ni con los padres, ni con los sindicatos, ni con los estudiantes, ni con los partidos políticos... Una ley, que, según el ministro de Educación, parte del consenso... pero nadie ha visto a Senso por ningún sitio..... Buscaremos a Senso y con Senso tendremos que sentarnos a debatir una ley educativa que abrace y proteja a la ciudadanía.....
Recordemos las palabras de Fernando Fernán Gómez en la película La lengua de las mariposas interpretando a un viejo maestro en su jubilación. “En la primavera el ánade salvaje vuelve a su tierra para las nupcias. Nada ni nadie podrá detenerlo: si le cortan las alas irá a nado; si le cortan las patas se impulsará con el pico, como un remo en la corriente. Ese viaje es su razón de ser. En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico y en cierto modo… Lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero; pero de algo estoy seguro, si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad”.





