El Rey don Juan Carlos y el nuevo ministro de Defensa, Pedro Morenés, han pedido comprensión a las Fuerzas Armadas para asumir el recorte del presupuesto militar durante la celebración de la llamada “Pascua Militar” y en presencia de Mariano Rajoy. Lo que nadie ha dicho en ese acto, y hubiera sido la ocasión, es que España tiene que redefinir su estrategia de defensa nacional ante la nueva situación internacional y española, que es lo que debió de decir el ministro por encargo de Rajoy, o lo que deberá hacer el Gobierno en los próximos meses. Primero definir y en su caso reducir los objetivos de la defensa nacional y la política militar y luego adaptar los presupuestos a la nueva situación.
Como ha sido la norma habitual del pasado Gobierno de Zapatero la ex ministra de Defensa, Carmen Chacón, ha dejado en la ruina el departamento que rigió sin la menor destreza ni conocimiento y no solo de la cuestión militar sino de las cuentas y presupuestos de la Defensa nacional. Entrampada hasta las cejas en compras de armas y tecnología de combate y embarcada en conflictos que nos son tan ajenos como la guerra de Afganistán, o las de Líbano o de Libia, sin olvidar aquella dramática presencia de España en Irak. Y por cierto que sea que las compras de armamentos fueran en los tiempos del ardor guerrero de Aznar nada justifica ahora que en la crisis económica tanto Bono como Chacón no hayan reducido estos gastos o renunciado a las compras o revendido, si hace falta, el material comprometido.
Al fondo de todo esto lo subyace es una mala política de defensa nacional, que viene arrastrada desde los tiempos de la guerra fría y de nuestra errónea entrada en la OTAN, sin recibir España por ello la garantía atlántica automática de defensa de Ceuta y Melilla que son los únicos puntos débiles de nuestra defensa nacional.
Un pacto con la OTAN –Organización hoy obsoleta y sin funciones determinadas desde la caída del muro de Berlín- que para colmo se superpone con la relación bilateral de España con los Estados Unidos, en un tratado de cooperación militar heredado de Franco donde tampoco se incluye la defensa de Ceuta y Melilla por parte americana. Por lo que tenemos dos acuerdos o alianzas de corte militar que no nos sirven para nada, y el de la OTAN ni siquiera para haber solucionado el contencioso de Gibraltar que ha sido una base de la Alianza.
Dos acuerdos bilateral y multilateral que, para colmo, nos han metido a los españoles en un total de cuatro guerras, Yugoslavia, Irak, Afganistán y Libia, en las que España no pintaba nada, ni por nuestros intereses nacionales ni por nuestra parca capacidad económica y militar, que además nos han traído serias desgracias en pérdidas de vidas de soldados y en la masacre terrorista de Madrid del 11-M, como respuesta de los grupos de Al Queda a la presencia de España en el conflicto de Irak.
Y que, para colmo y en la despedida de Zapatero y sin control parlamentario alguno, se han ampliado al escudo anti-misiles de los EE.UU. a instalar en Rota, ante el lamentable silencio del Partido Popular. Y siguiendo la tendencia “franquista” de que aquí estamos en materia militar a las órdenes de los Estados Unidos.
Cuando en realidad lo que debe hacer este país, presuntamente soberano, es revisar a fondo su presupuesto y redefinir objetivos de la Defensa Nacional (Obama lo acaba de hacer reduciendo su presupuesto), de acuerdo con la nueva situación estratégica de España que incluye las revoluciones del norte de África, y los”enemigos”terroristas y cibernéticos”. Y siguiendo también el sentimiento nacional –generalmente pacifista- y las verdaderas necesidades estratégicas y defensivas del país que se reducen, como hemos dicho a Ceuta y Melilla, cosa para lo que no nos sirven ninguno de los actuales acuerdos que España ha firmado con EE.UU. y la OTAN.
Y solo por el “tradicional” sometimiento a Washington (lo que no ocurre en otras naciones como Francia), o por jugar España a ser una “gran potencia internacional”, lo que ya ha quedado claro que no somos, a la vista de cómo están tanto nuestra economía como nuestras finanzas. De manera que hay que redefinir no solo los objetivos y costes de la Defensa, y reducir las compras militares, sino y sobre todo diseñar una nueva política de defensa nacional.
Y además, hay que salir lo antes posible de Afganistán y provocar el relevo español en Líbano porque los españoles no estamos para más gastos militares.
Ni se entiende que la UE y el FMI nos pidan ajustes fiscales y no nos exijan una reducción del gasto militar y de nuestra presencia en conflictos donde España no tiene presente ningún interés nacional.
problema de seguridad de los juguetes al fabricante o al vendedor al que se lo haya comprado





