De un tiempo a esta parte el PP anda desnortado. Las luchas por hacerse con un hueco o de caerle simpático a don Juan para que les apunte en ‘la lista’ les ha llevado a más de uno a sacar las catanas y empezar una lucha a la desesperada. Lo hacen los políticos en activo para repetir. Lo hacen quienes sueñan en meter la cabeza. Y, por supuesto, quienes afilan los lapiceros para escribir, o intentarlo, para ganarse la palmadita en la espalda. De un tiempo a esta parte los hay en el PP que les gusta eso del gerundio, y comienzan a intentar juntar la letras para que, cada domingo, el presidente les recuerde lo buenos que son. Si hace falta se meten hasta con los muertos y añaden un ridículo posdata pidiendo a Juan Luis que perdone por lo escrito en uno de sus dardos. Y es ahí donde, personalmente, me doy cuenta de los palos de ciego que da el elemento que se dedica a hacer méritos en el partido aunque se le vea, a estas alturas, demasiado el plumero. Si realmente esos 12.000 votantes del PP se sienten insultados por ese amago de Robin Hood de los musulmanes, ¿por qué no convoca una rueda de prensa don Juan como presidente del PP? o, si está muy liado, ¿por qué no lo hace su secretario general?, o, si la GIUCE le exige demasiada concentración, ¿acaso no puede hacer una intervención el polifacético Paco Márquez? Qué menos, ¿no creen? Es lo mínimo que debería hacer un partido si ha existido una ofensa directa hacia la gente que lo sustenta. Porque, a estas alturas, no quiero creer que todo un Partido Popular piense que la defensa se la debe dar el que escribe los ‘Recordando es gerundio’. Entonces han caído más bajo de lo que pensaba y se encuentran más perdidos que el número 2 de la UDCE, mi apreciado Abselimo.
Si queremos vender seriedad, hagámoslo, pero en el foro adecuado y de una forma que haga entender que en el PP hay una cabeza y no un pseudogabinete de prensa en el que, me da la impresión, hay más de uno desesperado por garantizar su vida los próximos cuatro años.
Y Carracao mientras en el Príncipe dando un pseudomitín. Así se hace.





