La banda de música de Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura ha dejado un local del puerto que venía cediéndoles la Hermandad del Nazareno de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Amargura. Ahora ocuparán una nuevo local, ubicado en la Marina, aunque todavía tienen que cerrar definitivamente el acuerdo, explica Miguel Seglar, director de la banda.
Se van del anterior local de ensayo, explica Seglar, porque la Hermandad les ha "echado por diversos problemas que hemos tenido con su Junta de Gobierno; eso sí, después de cobrarnos los 1.800 euros de la cuota de hermanos del año", subraya. Hasta ahora eran la banda de música de la Hermandad y sus integrantes formaban parte del propia Hermandad, aunque la banda como tal era independiente de ésta. Sin embargo, discrepancias con la nueva junta de gobierno han acabado por romper esta relación. "Llevan un año sin aparecer para ver cómo van los ensayos de la banda, para ver cómo están los niños", explica Seglar, "han robado a los niños y por allí no ha aparecido nadie para preocuparse". Ante esta falta de interés por parte de la Hermandad que denuncia el director de la banda, los músicos decidieron limitar su asistencia a las procesiones. Acordaron no ir a ningún otro acto. "Como la Hermandad no venía a vernos a nosotros, nosotros no vamos a ver a la Hermandad", explica Seglar. Tras esta decisión, los músicos no acudieron a los cultos ni a la inauguración del belén ni a la cruz de mayo.
Ante esta actitud y viendo que cada vez la banda se distanciaba más, la Hermandad decidió desvincularse de la banda. La junta de gobierno dio a los músicos cuatro días para abandonar el local, aunque luego amplió el plazo. Finalmente, en una semana los músicos realizaron la mudanza y ahora la banda ensaya a un local de los bajos de La Marina donde antes estaba una asociación de disminuidos físicos. "Estaba vacío y el Puerto ha tenido la delicadeza de facilitárnoslo a nosotros", explica Seglar.
Ahora la banda empieza una nueva etapa desligada de la Hermandad y con la intención de "tirar para adelante", afirma su director. "Estábamos vinculados a la Hermandad porque la creamos para ellos. De hecho, con los antiguos hermanos mayores nunca hemos tenido ningún roce. Pero desde que entró esta última Junta de Gobierno, todo han sido problemas", asegura el director de la banda. En cualquier caso, la decisión de marcharse no la han tomado los músicos, sino que ha sido la Hermandad quien los ha expulsado, señala Seglar. No obstante, reconoce que habían pensado reunirse después de las procesiones para tomar una decisión sobre su futuro. "Íbamos a hacer una asamblea general después de Semana Santa, pero no nos ha dado tiempo ni a hacerla", afirma el director.
Para esta nueva etapa es posible que cambien el nombre de la banda, aunque lo hagan o no, es un asunto que a la Hermandad no le afecta, según Miguel Seglar.
Se acabó con la inseguridad
“No es lo mismo pasear por la Marina que pasear por el Puerto”, asegura el director de la banda. En la anterior sede varios músicos han sido víctimas de diversos sucesos en los que ha corrido riesgo su seguridad al ir o volver de los ensayos. Aquello, el antiguo local del puerto, según Seglar, “está perdidito por los dueños de lo ajeno”. Ahora, en cambio, cuando los niños vayan a la nueva sede, por muy de noche que sea, el director de la banda no cree que vayan a sufrir los problemas de inseguridad que venían padeciendo hasta antes de llevar a cabo el cambio del lugar de ensayo.






