Los responsables de los centros educativos que imparten Educación Primaria en la ciudad autónoma todavía no saben más que las fechas aproximadas, alrededor de los días 10 y 11 de mayo, de la reválida a la que deberán someterse este curso los estudiantes de sexto curso de ese nivel en cumplimiento de lo establecido en la LOMCE.
La Ley establece que al terminar esa etapa "se realizará una evaluación individualizada a todos los alumnos y alumnas, en la que se comprobará el grado de adquisición de la competencia en comunicación lingüística, matemática y en ciencia y tecnología, así como el logro de los objetivos de la misma".
Sin repercusión académica, según el Ministerio, pese a los recelos de las familias, el resultado de la evaluación se expresará en "niveles" y se hará constar en un informe, que será entregado a los padres, madres o tutores legales y que tendrá carácter "informativo y orientador" para los centros y para aquellos en los que cursen el siguiente curso escolar, así como para toda la comunidad educativa.
La Administración podrá, a la luz de las conclusiones que se extraigan, "establecer planes específicos de mejora en aquellos centros públicos cuyos resultados sean inferiores a los valores que, a tal objeto, hayan establecido".





