La institución recibe de manos de Vivas y Deu el XVI Premio de las Artes y la Cultura. Un concierto, a cargo de alumnos y profesores, y un repaso histórico, momentos clave.
Dentro de una ceremonia emotiva y bien ideada, el Conservatorio Profesional de Música 'Ángel García Ruiz' recibió anoche en el Teatro Auditorio del Revellín –que distó bastante del lleno– el Premio de las Artes y la Cultura, que en su XVI Edición, fue fallado el pasado 17 de diciembre “por ser una institución muy consolidada como agente cultural de la ciudad, su labor de difusión de los valores que la música aporta al desarrollo de las personas y su contribución al enriquecimiento de la vida cultural de Ceuta”.
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y la consejera de Cultura, Mabel Deu, hicieron entrega del premio al director del Conservatorio, Germán Bonich Mohamed, quien acto seguido, emocionado desde luego, tomó la palabra: “Este reconocimiento supone apoyar a la cultura y a las artes”, señaló de inicio, para realizar una lista de agradecimiento a todas las personas que han hecho posible, “con su esfuerzo, dedicación y pasión”, que el Conservatorio sea hoy día la gran institución que es a nivel local: “A mis antecesores, a los profesores –que son unos locos de la música–, a los alumnos, a los padres, a la ciudad, a todos, gracias”. “Ha merecido la pena. Gracias”, reiteró el director, cara visible de un elenco de profesionales de enorme valía. Buena parte de ellos, subieron al término de la ceremonia para, junto con la Asociación Cultural Banda de Música Ciudad de Ceuta, interpretar, a modo de sentido colofón, el himno de Ceuta, con el auditorio puesto en pie.
Con carácter previo, el acto, había contado además con la interpretación de piezas musicales a cargo de la orquesta del Conservatorio, que se presentaron en la noche con el ‘Chaconne’ de Purcell y el ‘Intermezzo Caballería Rusticana’ de Mascagni, excelente modo de abrir la ceremonia.
A continuación, y pronunciada por Laura Ribeiro, profesora del Conservatorio y exalumna, pronunció una semblanza, un paseo por la historia de la institución, secundada luego por la proyección de imágenes de la misma: “Nací –primera persona referida y perteneciente al propio Conservatorio– de lo más humilde en una sencilla escuela, concretamente en el número 7 de la calle Solís, sin recursos y en unos tiempos realmente difíciles, pero mis progenitores me supieron inculcar el amor por la música como pocos sabían hacerlo. Al año de edad ya fui conservatorio y con tres tuve carácter de ‘oficial’, así que pronto me mudé a la planta de la estación de autobuses de la plaza Colón para años más tarde cambiarme al Teatro Apolo. Luego vino una mala racha y hasta tuve que compartir piso con el 7 Colinas, pero perduré hasta que por fin con casa propia me instalé definitivamente en la Manzana del Revellín”, céntrico enclave en la que desarrolla hoy día su actividad la institución, que cuenta ya con 84 años de existencia”.
La actuación de un grupo de alumnos de distintas edades y cursos tomó el testigo y los presentes pudieron degustar melodías de Mozart, Jolivet, Beethoven o Bach, maestros de antes y de siempre mantenidos bien vivos, en buen medida, por la labor de instituciones como la premiada anoche. Quedaba, tras el himno, que lleva la firma del propio Ángel García Ruiz, una ovación final, un atronador aplauso por el Conservatorio, uno de los referentes primordiales de la cultural de Ceuta, ciudad que reconoce su labor e impulsa su futuro.
“El Conservatorio trasciende a lo artístico y a lo humano”
El fallo del tribunal fundamentó su decisión en que el Conservatorio Profesional lleva 80 años que “inculcando en sus alumnado los valores que la música aporta al ser humano como desarrollo integral de la persona”. “Trascender de lo meramente profesional a lo artístico y humano” es, continua su razonamiento, "la esencia" de la identidad de la entidad galardonada.
El tribunal tampoco pasó por alto que profesionales y alumnos del Conservatorio Profesional de Música 'Ángel García Ruiz' son miembros de otras entidades musicales, por lo que les atribuye y reconoce, también, el establecimiento de "sinergias que contribuyen al enriquecimiento de la vida cultural especialmente ceutí".









