Es una queja más que reiterada a la Ciudad, pero no por ello han recibido respuesta ni, mucho menos, solución. Son los usuarios del Parque de perros que, desde el pasado mes de julio, sufren una situación de total dejadez en el ámbito del saneamiento.
La causa es, según explica una de las afectadas, que todos los veranos, unos días antes de Feria, “un particular decide ocupar con su carpa y distintos trastos y vehículos de su propiedad, una parte del parque, la destinada a perras en celo y perros poco socializados”. La consecuencia es que se impide el acceso, no sólo a estos animales, sino también a los vehículos del servicio de limpieza y desinfección, necesarios en un parque de estas características.
La falta de higiene es más que patente ya que, desde hace ya siete meses, únicamente trabajadores del Plan de empleo “entran a diario a limpiar algo, pero no es suficiente”, comenta otra de las afectadas.Tanto es así, que una de las zonas presenta una capa de verdín que puede generar bacterias perjudiciales para los animales. Esta, o el agua encharcada por varias zonas, podría ser la causa de que, recientemente, hasta nueve perros que habitualmente acuden a este parque con sus propietarios, se han intoxicado. “Tuvieron vómitos y diarrea y estuvieron varios días con medicación y una dieta especial”. Aunque no se trata de envenamiento “ya que el veterinario nos dijo que no tenían síntomas de eso”, todos los perros afectados tienen una cosa en común: “han bebido de esas zonas, o sea que algo tiene que haber ahí que les ha afectado”.
Otra de las quejas es la ‘ocupación’ del parque por parte de jóvenes que hacen botellón en los alrededores. Ante el problema, la Ciudad colocó una cadena con un candado, cuestión que también ha generado polémicas. “No podemos estar pendientes de venir a abrir la verja, porque hay muchos usuarios y cada uno viene a horas diferentes”. Es por ello, que hacen un llamamiento a la Ciudad para que una persona se haga cargo de esta tarea. “Al igual que hay un trabajador todo el día en el ascensor de bajada a la playa de la Ribera, aquí podría haber una persona autorizada para estar pendiente de la apertura y cierre de la verja”.
La falta de iluminación es otro de los problemas, ya que las farolas instaladas están inutilizadas, con lo cual “a las ocho de la tarde cuando apagan las luces de las pistas de padel nos quedamos a oscuras”, se lamentan.
Por otra parte, los usuarios piden que la grava que cubre el suelo del parque sea sustituida por otro tipo de material, como puede ser arena absorbente, “ya que hay perros que son más delicados y pueden llegar incluso a rasgarse las almohadillas”.
Así las cosas, estos usuarios exigen a la Ciudad que atiendan a sus peticiones, porque la salud y bienestar de sus animales depende de ello. 









