Jacob Hachuel ha anunciado que, en estos momentos, se está elaborando el expediente por el incendio del monte de la Tortuga del pasado mes de octubre. El tema se encuentra, por tanto, en un proceso de “determinación de responsabilidades” en el que intervienen técnicos de distintos organismos incluyendo, lógicamente, el Ministerio de Defensa. “Han hecho sus informes y tienen derecho a esgrimir cualquier argumento favorable a sus interés. Pero hasta que no se termine la investigación no podremos decidir si las prácticas militares fueron o no el origen”, apunta Hachuel.
No obstante, el portavoz del Ejecutivo, quien realizó estas declaraciones al término del Consejo de Gobierno, añadía que, si bien “todo parece indicar que eran los ejercicios de tiro los que provocaron esa situación, todos tenemos derecho a defendernos, el Ministerio de Defensa no es menos en ese aspecto así que hasta que no termine la investigación, no podremos determinar la responsabilidad”.
El instructor de este expediente, paralelo al proceso judicial del asunto, se encargará de aceptar o rechazar las alegaciones presentadas, incluidas las del Ministerio de Defensa. Si son rechazadas, siempre existe la posibilidad de llevarlas al Contencioso-Administrativo. El objetivo no es otro que detectar las responsabilidades, si las hubiera, en este suceso. Pero al estar supeditado al proceso judicial, si las autoridades judiciales así lo estiman oportuno, se paralizaría su tramitación hasta que termine el procedimiento en Justicia.
Por otra parte, e independientemente de la responsabilidad o no de Defensa en el incendio del monte de la Tortuga, Hachuel ha recordado que el Ministerio continúa cumpliendo con su parte del convenio por el cual “se comprometen a la repoblación forestal de las zonas que utilizan”.
El monte de la Tortuga se vio afectado por un gran incendio el pasado 5 de octubre, que se agravó por las condiciones climatológicas, ya que la sequedad del terreno y el fuerte viento ayudaron a expandir el fuego hacia el Pantano y al polvorín del Jaral.
La Ciudad se vio obligada a activar el Plan de Incendios Forestales, en nivel de alerta 2, e incluso fue necesaria la intervención de la UME y de un hidroavión procedente de la península ya que se produjeron momentos en que el incendio llegó a estar casi descontrolado.
El fuego arrasó alrededor de 35 hectáreas de gran valor ecológico y que, precisamente, se había repoblado en los últimos diez años, después de que hace más de 20, un importante incendio también arrasara el área.






