En los cuatro últimos días el perímetro se ha convertido en escenario de las entradas más dolorosas. Varios inmigrantes han terminado pasando por el Hospital en donde fueron atendidos de las heridas sufridas en las extremidades tras cortarse con las concertinas del perímetro.
En la mañana de ayer, éste fue el destino de dos subsaharianos que cruzaron la valla por Benzú. In situ Cruz Roja atendía a otra pareja que había conseguido cruzar de la misma forma. Ambos entre las 11.00 y las 11.30 horas, formando parte de grupos más amplios de entre ocho y diez personas. Todos dijeron ser de Guinea Conakry salvo uno que manifestó proceder de Guinea Bissau.
El pasado viernes se repetía la misma historia en el mismo lugar, con un subsahariano que resultó ser menor y terminó ingresado también en el clínico con profundos cortes en sus manos. El domingo y el lunes las entradas de cinco subsaharianos tuvieron lugar sin heridas, ya que los saltos fueron limpios y rápidos, imposibles de ser abortados por la Guardia Civil.
La valla había sido hasta la fecha la vía menos utilizada por los inmigrantes. Sabían que si se encaraman o se quedan en el espacio entre vallados serán entregados a Marruecos. Superar la doble valla en tiempo récord resulta tan complicado que muy pocos son los que terminan logrando el objetivo, aunque en el camino tengan que dejarse parte de la piel.
¿A qué se debe la reiteración de estas prácticas? Fuentes oficiales consultadas por El Faro las encuadran en el periodo de final de Ramadán lo que acusaría un menor control en el lado marroquí con las consiguientes mejores garantías para los subsaharianos asentados en los montes cercanos. La elección le ha costado la vida a varios compatriotas y heridas graves a muchos más, pero sigue constituyendo un tipo de pase que nadie descarta.
En el plazo de una semana Cruz Roja ha atendido a 42 subsaharianos en el transcurso de 19 intervenciones llevadas a cabo en distintos puntos de la ciudad. Detrás de esas atenciones están casos de entradas en pateras de pesca, en motos de agua u ocultos en dobles fondos y maleteros de vehículos. La mayor parte de los inmigrantes ha dicho proceder de Guinea Conakry (algo que en su amplia mayoría no cree la Policía) y se trataba de varones, habiéndose dado el caso de dos mujeres.
La ERIE de Cruz Roja atiende a todos los inmigrantes que son detectados antes de su ingreso en el CETI.






