Los vecinos de Pueblo San Antonio se sienten abandonados. Por las distintas fases que componen esta urbanización no se ve a la Policía, por contra se ha convertido en ruta de tránsito de adultos y menores que no son del barrio y de los que se sospecha que puedan estar detrás de los robos continuados que se producen en las viviendas, garajes o
terrazas. Algunos se denuncian; otros, al tratarse de sustracciones menos valiosas, tan solo quedan en el conocimiento de un vecindario que reclama mayor presencia policial y que ésta sea constante.
Porque es precisamente la ausencia de patrullas por la zona la que hace que a los amigos de lo ajeno les dé tiempo a organizar los robos como, así, al parecer, sucedió ayer cuando una familia que acababa de marchar de vacaciones se llevó la sorpresa más desagradable de su vida al recibir el aviso de que habían accedido a su garaje violentando su puerta para hacerse con, al menos, un ordenador y una motocicleta de gran cilindrada. Los vecinos creen que los ladrones habían tenido tiempo suficiente para, primero, saber de la presencia del vehículo; segundo, conocer de la marcha de la familia; y tercero, actuar de noche llevándose la motocicleta a sabiendas de que por la zona es raro toparse con patrullas de la Policía o de la Guardia Civil. “No nos prestan atención”, explicaban ayer indignados varios vecinos a El Faro. Y la razón les asiste puesto que tras dar parte del robo y sin saber siquiera si los ladrones podían estar ocultos en el garaje o haber accedido incluso a la vivienda, la Policía tardó en presentarse en el lugar más de tres horas. Los vecinos se sienten incluso vigilados por esa presencia constante de personas ajenas que merodean por el barrio (indocumentados o no) y que se dedican a controlar viviendas, patios y garajes para captar si hay algo de valor y conocer los tiempos en los que sus dueños no están en el hogar para decidir el momento del robo. De seguir así sopesan incluso manifestarse.







