La niebla aminora la capacidad de control que tiene el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, pero también supone un obstáculo para los pases de inmigrantes por cuanto el riesgo es mucho mayor. Aún así, las jornadas marcadas por una espesa niebla se convierten en la óptima cortina de camuflaje para los más desesperados.
Así ocurrió el pasado viernes, con la entrada de una docena de inmigrantes en una patera de pesca que ni tan siquiera fue vista por las cámaras de la Guardia Civil. También ayer se repitió la historia con un joven subsahariano que consiguió llegar con sus ropas empapadas hasta las cercanías del Hospital Universitario tras pasar en moto de agua.
En su caso tampoco fue visto. De su presencia se dieron cuenta las fuerzas de seguridad después de que varios ciudadanos lo vieran deambular en estas condiciones, a las 7.00 horas, cerca del clínico. Allí mismo fue atendido por el ERIE de Cruz Roja, cuyos voluntarios repetían la misma acción tan solo horas atrás al atender a otro inmigrante más que entró en Ceuta, de madrugada, sin ni siquiera saberse la vía utilizada.
La llegada del verano apunta a la proliferación de los pases en motos de agua, aunque el uso de vehículos patera sigue siendo hoy en día la forma de introducción en Ceuta más utilizada, imposible de controlar al 100% y sustentada en una frontera obsoleta, con una arquitectura deficitaria y sometida a retenciones que chocan con el debido examen de seguridad.






