Tres son las personas que, hasta el momento, han sido detenidas ya por la Policía Judicial de la Guardia Civil por su presunta relación con el hallazgo de un alijo de hachís en el interior de una batea que estaba en el puerto y de cuyo decomiso se informaba en la edición de ayer.
En su interior se encontró, además de agua, la droga, que arrojó un peso de entre 1.500 y 1.600 kilos, según las fuentes consultadas por este periódico. Las tres personas detenidas fueron puestas en la mañana de ayer a disposición judicial, ordenándose la prórroga de la detención hasta el día de hoy, para poder contar con los testimonios que puedan aportar en sede judicial otras personas no detenidas y que son considerados relevantes antes de dictar los autos correspondientes y determinar si se adoptan medidas privativas de libertad o no. La batea cargada con la droga llevaba varios días en el puerto, sin que aún se hubiera preparado su traslado a la península. Estaba, presumiblemente, pendiente de ese envío. Una llamada a la Guardia Civil tras las sospechas por su permanencia en la explanada portuaria y después de confirmarse que estaba cargada de droga, hizo que se activaran las alarmas desarrollándose una investigación en la que los agentes de la Unidad Judicial han trabajado sin prácticamente descanso, hasta llevarse a cabo los primeros arrestos que tuvieron lugar en la tarde del miércoles. No es la primera vez que la Benemérita localiza droga oculta en el interior de bateas, sin que haya podido dar con las personas implicadas en la organización de este tipo de pases de narcóticos y saldándose los servicios con el arresto del pasador que es en definitiva el último eslabón de una cadena con mayores implicaciones. La organización de pases a gran escala debe contar con la participación de más particulares y, además, de entidades de peso que puedan servir de tapadera para intentar burlar la acción policial de control.






