

Los inmigrantes que intentan ocultarse para embarcar en el ‘Benzú’ destrozan las bateas de los transportistas con dobles fondos practicados por ellos mismos
Suelos de bateas levantados, dobles fondos fabricados con maderas, rajas en lonas, barras de hierro que han sido utilizadas como herramientas... Son algunas de las huellas que los inmigrantes dejan en La Puntilla en su intento de buscar la mejor fórmula para esconderse sin ser descubiertos en alguno de los camiones que diariamente embarcan en el ‘Benzú’.
Y es que los intentos de embarcar ocultos en un camión en muchas ocasiones van mucho más allá de esconderse entre la carga o agarrándose a los bajos del vehículo, ya que se trata de operaciones mucho más diseñadas que requieren de tiempo y preparación. Tal es su complejidad que podrían estar recibiendo ayuda del exterior, es decir, de personas implicadas en facilitar su traslado clandestino a la península.
Los dobles fondos que preparan los propios inmigrantes suponen un peligro para su integridad física debido a que se trata de pequeñas cavidades donde difícilmente entra una persona. Otros se encuentran muy cerca de las ruedas, con el riesgo que conlleva.
Los camioneros son víctimas de un auténtico sabotaje en el que los vehículos con los que hacen su labor diaria son los perjudicados, y por ende, ellos. Los inmigrantes aprovechan cuando las bateas se encuentran en la explanada, principalmente los fines de semana y los puentes, para preparar dobles fondos sin ser descubiertos por los agentes ni por los camioneros.
Esta situación supone una amenaza para los transportistas, quienes dicen trabajar intranquilos sabiendo que, sin percatarse de ello, pueden llevar ocultos a inmigrantes en sus camiones y por ello ser sospechosos de traficar con personas. En alguna ocasión estos trabajadores han tenido problemas de este tipo. “Muchas veces preferimos estar en su bando en vez de en el nuestro. Incluso nos han llegado a amenazar con un cúter diciendo que nos van a cortar el cuello”, lamenta un empleado.
Los camioneros denuncian que son víctimas de un “desamparo total”, ya que ven destrozos en sus bateas y poco control de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. “Trabajamos con ansiedad porque nos vemos indefensos. Te puedes ver imputado por tráfico de personas, cuando somos los mismos conductores los que muchas veces sacamos a los inmigrantes de los camiones”, explica un transportista.
Esta situación denota que cada vez los inmigrantes que merodean por la zona portuaria buscan fórmulas más sofisticadas para embarcar sin ser descubiertos y que los trabajadores realizan su labor bajo presión y sintiendo, muy lejos de la realidad, que pueden parecer sospechosos de cometer un delito.
“Se comunican dando golpes en los tubos”
“Se comunican dando golpes en los tubos, que vibran. Es como si tuvieran ADSL”, bromea un camionero explicando cómo se organizan los inmigrantes a lo largo de toda La Puntilla y se avisan del momento en que no hay vigilancia y pueden alcanzar algún camión para esconderse. Las tres de la tarde es la hora a la que comienzan a llegar los inmigrantes a esta zona portuaria. Entran por un pequeño espigón y caminan por la parte superior de un muro para ocultarse posteriormente entre los tubos o junto al barco ‘Benzú’, a la espera de un despiste para intentar introducirse en un camión, o incluso trepando la cuerda de amarre. Muchas veces son los propios camioneros quienes les sorprenden e incluso les retienen hasta que viene la Guardia Civil.






