Utilizar la sesión plenaria que se celebró ayer para dos asuntos que no admitían dilación como era una operación de tesorería y una refinanciación de crédito para convertir el último de la legislatura en un púlpito de precampaña no es, por supuesto, desde nuestro punto de vista, un respecto hacia el ciudadano.
Cierto es que el planteamiento fue expuesto por la oposición, tanto Caballas como PSOE y que al equipo de gobierno no le quedó más remedio que entrar en ese plano que le propusieron los dos partidos de la oposición. Y eran asuntos de mero trámite porque solicitar una operación de tesorería para adelantar la compensación del IPSI en siete millones cuando ha sido un asunto que se despachaba rápido toda la vida, comenzó a situarse en primer plano cuando se criticó el alto grado de intereses que se abonaban por estas operaciones. Pero hoy en día el cincuenta por ciento se recibe en el primer trimestre adelantado por el Gobierno y los intereses son ínfimos si los comparados con los de hace un año. Aunque la mayor incongruencia fue la del candidato socialista, que puso más o menos a los pies de los caballos una medida que ya figura en la normativa española y que forma parte de nuestro Régimen Económico y Fiscal. Y en el segundo de los puntos, una refinanciación de una deuda que no supone incremento del tiempo de duración del mismo y que llevará a un ahorro de cuatro millones a lo largo de la vida de estos créditos y que nada más que para este año son ochocientos mil euros, tampoco se entiende que se sacara punta a algo que de no hacerse sería criticable.





