El hombre que fue detenido en la tarde del pasado domingo por la Guardia Civil intentando embarcar con dos kilos de hachís escondidos en el carrito de un bebé quedó ayer en libertad.
Tras su puesta a disposición judicial, aceptó su implicación en un delito contra la salud pública conformándose con una pena de 2 años y 4 meses. Esta condena fue reducida a poco menos de dos años al aceptar una conformidad, pena que queda en suspenso.
Tal y como se contó en la edición de ayer, el detenido fue sorprendido cuando intentaba embarcar con destino a Algeciras, portando el carro vacío en donde se encontró el hachís distribuido en diversas piezas. El detenido iba acompañado de una mujer y de dos hijos menores de edad y pretendía el intento de pase a Algeciras siguiendo una técnica que ha sido repetida en varias ocasiones, buscando de esta forma burlar los controles que en el puerto llevan a cabo los agentes del Instituto Armado.
Este tipo de pases no se producían desde hace tiempo, aunque ha habido periodos en los que su repetición ha hecho pensar a los agentes del Instituto Armado la existencia de pequeñas redes dedicadas al menudeo que habían elegido este tipo de pase para no levantar sospechas entre los agentes que se dedican al control del tráfico de estupefacientes en el puerto.
Al margen de los pases de hachís siguiendo los sistemas habituales, siguen produciéndose intervenciones que se salen de lo común y que terminan poniendo la nota anecdótica en el continuado tráfico de estupefacientes pretendido entre la ciudad autónoma y Algeciras.






