Hay que realizar una nueva reflexión sobre una situación que se conoció la semana pasada pero que vuelve nuevamente a estar de actualidad, después de la entrevista que mantuvo el miércoles por la mañana el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas con el ministro de Hacienda y
Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. Y es a esa realidad que ha supuesto que la institución autonómica ceutí ya no está encuadrada dentro del Plan de Ajuste al que se vio sometida como consecuencia de que en su día solicitó, al igual que otros muchas administraciones, adherirse al plan especial de pago a proveedores. Una medida que como se ha repetido en muchas ocasiones supone, por supuesto, una de las acciones más importantes adoptadas en favor de las administraciones públicas por parte del Gobierno central. Pues bien, esa salida de Ceuta del Plan de Ajuste viene a contradecir todas las acusaciones que llegan desde la oposición sobre la situación de deterioro de la Hacienda local y de como Ceuta sigue siendo una ciudad endeudada hasta las cejas. Los mismos agoreros que en su momento anunciaron la hecatombe de la Hacienda ceutí, señalando que se producirían despidos, que no se podrían pagar las nóminas o que todo iba de mal en peor y que se equivocaron, ahora, no van a reconocer su error e intentar sacar punta a cualquier decisión. Pero tampoco lo tienen fácil porque Ceuta ha cumplido con sus deberes y eso no lo pueden decir todas las administraciones españolas, porque si no fuera así, sería imposible que se pudieran solicitar cinco millones de euros al Fondo de Impulso Económico creado por el Gobierno central para premiar a las administraciones que han sabido cumplir con su estabilidad presupuestaria. Cinco millones de euros, que de ser concedidos, se prestarían en unas condiciones manifiestamente excepcionales.





