Servanda Barba y Felipe Piñero, de 87 y 85 años, ambos socios del Centro, recibieron un homenaje por su compañeros, en un acto noble y entrañable
La risa auténtica, la mirada tierna, el corazón sano, la vida pura. O sea, la tercera edad. Porque a tenor de lo que ayer se pudo comprobar, un domingo más, en el Centro Social del Mayor es justo cuando se alcanza el ocaso de la existencia cuando regresa la inocencia de la niñez.
Dos de los mayores “más queridos” del Centro, como así definían los presentes, fueron ayer homenajeados dentro de una ceremonia hermosa de principio a fin. Servanda Barba Márquez, natural de Málaga y de 87 años, y Felipe Piñero López, de 85 y ceutí de nacimiento, recibieron el cariño de sus compañeros, amigos, familiares y personal del Centro.
“Cuando yo vine a Ceuta por vez primera”, recordó Servanda, “apenas había barcos y los que hacían la línea del Estrecho eran algo así como pateras que se movían una enormidad”. Hace ya mucho de aquello y Servanda al cabo de unos lustros, “hace unos 22 años”, comenzó a visitar el Centro Social del Mayor, “donde siempre me he sentido muy bien, cómoda y contenta”. Rodeada de familiares, tres generaciones unidas, Servanda destacó entre sus aficiones el baile, “tanto los antiguos como Manolo Escobar como los modernitos como Bisbal”, indicó acompañando las palabras con un movimiento de cadera y dibujando una enorme sonrisa en la cara.
Vecino de la barriada Pedro Lamata, Felipe lleva visitando 22 años el Centro Social del Mayor, un lugar en el “que nos sentimos menos viejos porque jugamos a partidas de mesa, estamos en compañía, bailamos, conversamos y pasamos ratos muy agradables”. “Valoro muy positivamente el reconocimiento de los compañeros, la verdad es que no me lo esperaba pero se recibe la noticia y el detalle de muy buena manera”, señaló con su mujer y un amigo de testigo.
Acto seguido, y tras recibir un obsequio, ambos protagonistas se unieron a la pista, donde medio centenar de mayores bailaban al son de música moderna y se lo pasaban en grande, despreocupados y felices, como así ocurre en los pasatiempos infantiles.








