La fase crítica de la OPE echa este fin de semana su cierre. Ayer se esperaban avalanchas de vehículos y se temía la repetición de las imágenes del pasado año, cuando la avenida Cañonero Dato quedó colapsada e incluso el tránsito por Martínez Catena era inviable.
En esta ocasión, sorpresivamente, ha habido un tránsito mayor pero la fluidez ha sido constante hasta el punto de que, salvo en momentos muy puntuales, no se han registrado retenciones que hayan ocasionado problemas. Es pues necesario destacar la coordinación efectiva que ha tenido la Delegación del Gobierno, poniendo especial interés en que todo funcionara de la mejora manera. Así ha sido.
Otro debate bien distinto es el que tiene que ver con el comportamiento de algunas compañías navieras. Inmoral, por ejemplo, el mostrado por Acciona, al ordenar una subida del precio del billete. Tampoco ha sentado bien la imprevisión, la retirada de barcos que debían hacer servicios y que fueron trasladados a Tánger, la falta de atención hacia un ciudadano que había pagado por su billete y tenía sus planes. El ceutí, que ha sido la gran víctima de este trato desconsiderado, no puede quedar sin la atención debida. La administración tiene que buscar la manera de que haya medidas que, cuando menos, no dejen desasistido a unos ciudadanos que tienen sus derechos, aunque se los pisoteen de forma continua.





