Dos meses después de que Felipe VI fuera proclamado Rey de España en la capital, y que su personalidad se vaya palpando en el curso diario del país, aún quedan ciertos flecos simbólicos para que, indefectiblemente, su figura sea absoluta, en el buen sentido del término: la cartelería.
En la sociedad del ‘marketing’, de la imagen y de lo que los ojos descubren, sin necesidad de que el intelecto actúe, numerosas administraciones públicas del país siguen ‘huérfanas’ del nuevo rey. Por ejemplo, en los juzgados de Ceuta, donde en ninguna de las sedes luce Felipe VI, y sí, aún, su padre, Juan Carlos I.
“Estamos a la espera”, cuentan fuentes oficiales de la Administración de Justicia de Ceuta, “para recibir una partida de Madrid con las imágenes de Felipe VI y poderlas de tal manera ubicar en las dependencias judiciales correspondientes”.
En este sentido, cabe destacar que las vistas orales que se han celebrado en los distintos órganos judiciales de nuestra ciudad desde que Felipe VI se proclamara rey lo han hecho con el cuadro de Juan Carlos I presidiendo: “Quizá seamos nosotros los que tengamos que imprimir la imagen y enmarcala”, dice medio en broma, medio en serio un funcionario de lo Penal.
De tal manera, la imagen del nuevo monarca no luce aún en la Administración de Justicia y se espera que para el curso que comienza en septiembre la anécdota concluya y la situación alcance lo que marca la realidad.






