“Mire, mire la foto”, dice Nuria Rodríguez con voz que va entre la indignación y la decepción, “es que así no se debe tratar a una persona convaleciente de una operación y con secuelas físicas”.
Las palabras de la mujer, natural de Ceuta aunque residente en Málaga, tratan de poner de relieve “un mal servicio” que, entiende y así se lo hizo ayer saber a la Oficina de Consumo, dependiente de la Consejería de Sanidad, recibió su padre en un viaje operado por Acciona Trasmediterránea.
De tal manera, Rodríguez fundamenta su queja, secundada por material fotográfico, en el mal estado que considera presentaba la silla de rueda facilitada por la naviera a su padre, máxime cuando está vigente una ordenanza que atañe a aquellos pasajeros con movilidad reducida y a los que se debe facilitar materiales básicos.
Para ello, con anterioridad, la mujer tuvo que cumplimentar antes del viaje, que se produjo el pasado 27 de julio a las 14:30 horas, un documento facilitado por la citada naviera en la ventanilla que esta entidad tiene ubicada en el Puerto de Algeciras, un papel informativo mediante el cual ambas partes acordaban que se facilitara la silla de ruedas a la persona que lo precisaba si bien se alertaba de algunos puntos que pudieran dificultar la travesía de la persona con movilidad reducida, como que las causas climatológicas y los avatares de la navegación pudieran no ser favorables o que existieran en el interior del buque barreras arquitectónicas no salvables que harían más difícil el acceso como escalones o pasos estrechos.
“Pero cual fue nuestra sorpresa”, recuerda la mujer, que viajó además de con su padre, con su hijo, “cuando vimos que la silla facilitada estaba en pésimo estado, absolutamente oxidada, con el peligro que esto puede ocasionar”.
Relata la mujer, quien como ha quedado señalado trasladó ayer a la Ciudad su queja, que la silla estaba “directamente para tirarla a la basura” y que “encima al llegar a Ceuta, un integrante de la compañía nos dijo que había una mejor, no sé si en serio o en tono que pudiera ser de burla”.
“Después de que pagamos un precio abusivo”, indica la ceutí, “y de que muchos barcos salen con un claro incumplimiento de horario, tenemos que aguantar un mal servicio”. Rodríguez explica asimismo que hace pública su queja acudiendo a esta Casa “porque quizá así los responsables de la naviera toman conciencia, cambian un material que está en mal estado y se atiende a quien lo necesita de la mejor manera posible”.
No obstante y para finalizar, Rodríguez sí aplaude que el lugar que Acciona le dio a su padre dentro del barco fuera “bueno, el sitio correcto para ubicar a una persona con movilidad reducida”.






