Nuevamente la protesta de los ciudadanos sirios que se encuentran en el CETI ha vuelto a la Plaza de los Reyes. Con esta medida de presión intentan que la Administración busque alguna solución que les permita viajar hasta la Península,
porque ni siquiera la permanencia en España es la idea que tienen muchas de estas familias que han huido del horror de la guerra que se vive en su país. Es la tercera ocasión en los últimos meses en que han decidido dejar el Centro de Estancia Temporal y trasladarse ante la fachada de la Delegación del Gobierno. Por supuesto, que no les quitamos la razón a estos ciudadanos en el sentido de que intentan, porque es humano, buscar una salida a su situación después de lo que ya están sufriendo, pero deben de entender que ellos han solicitado el estatuto de refugiado político y que ello conlleva unos trámites administrativos que, por supuesto, son muy lentos, pero que son necesarios cumplir. Estamos hablando de un país como España que se sustenta en el imperio de la ley y todas las personas que viven en el mismo están bajo esa premisa. Pero también hay que recordar a la Administración que durante las anteriores protestas se comprometió a agilizar, en lo posible, esta tramitación para que, sin vulnerar en ningún momento la legislación, también se pudiera aliviar la angustia que padecían estos grupos familiares. Quizás esa fórmula no dependa en exclusiva de la Delegación del Gobierno, ni de su Oficina de Extranjería, sino que se necesita el compromiso a mayor altura para que dar una solución definitiva a este problema.





