Los actos centrales de reivindicación por parte de los sindicatos y de otras fuerzas políticas y sociales, aprovechando la celebración del Primero de Mayo, se centran en manifestaciones y concentraciones.
Así se viene repitiendo desde tiempo inmemorial, más o menos desde que se instituyó el Primero de Mayo como fecha festiva de reivindicación de los derechos de los trabajadores. Pero los tiempos cambian y los mensajes no llegan de igual manera. Las centrales sindicales, junto con los grupos que conforman esa ‘izquierda sociológica’, se han quedado anquilosados, confesándose incapaces de aplicar otras fórmulas más imaginativas ya que las tradicionales, a la vista de los números, no hacen más que ratificar el fracaso. Ayer tuvimos dos convocatorias con motivo de esta jornada. Por un lado, la concentración realizada por los sindicatos tradicionales: Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras, a la que se sumaron otras entidades de carácter social. Por otro, la que llevó a cabo Izquierda Unida y el PDSC, junto con el PRUNE, CGT y Al Bujari. El apoyo tanto a una como a otra, según los datos de la Policía, no superó las 200 personas respectivamente.
Si hablamos únicamente de la primera de las concentraciones, los sindicatos tienen que estar más que avergonzados. Ni tan siquiera han podido mover a sus afiliados o, peor aún, a la totalidad de liberados sindicales cuya obligación de estar en la Plaza de los Reyes era más que evidente. Ceuta nunca ha conseguido mover masas en sus actos reivindicativos, pero, en el Primero de Mayo, cuando menos debería haberse movido ese sector que está bajo el paraguas del sindicalismo. Ni eso.
El hecho de que además hubiera una doble manifestación dice mucho de cómo está la situación en este ámbito, del separatismo existente y de cómo las fuerzas que se supone deben estar unidas terminan separándose asomándose de esta forma ante los trabajadores.
Los actos de ayer estuvieron marcados por la lectura de manifiestos y mensajes, ¿pero a quiénes consiguieron llegar si ni tan siquiera los propios agentes movilizadores son capaces de llegar al resto?
El abandono por parte de la ciudadanía de los sindicatos y también de las formaciones políticas obliga a éstos a no quedarse de brazos cruzados a la hora de reivindicar los derechos que crean oportunos y a la hora de recuperar la conectividad perdida. O encuentran más fórmulas imaginativas o cada día se continuarán quedando más solos, hasta que nada más que acudan los líderes, los miembros de sus Ejecutivas y ni siquiera, en muchas ocasiones, contando con los responsables de las distintas Federaciones que conforman cada uno de los dos sindicatos. Ellos sabrán cómo lo hacen.





