Como encantados por el propio hechizo del cuento, así tocados con varita mágica y luces, los espectadores, la mayoría de ellos niños, que en la tarde de ayer acudieron hasta el Teatro del Revellín para presenciar La Cenicienta y las zapatillas de cristal gozaron de principio a fin con las peripecias narradas como ya sucediera a lo largo de la semana en las funciones escolares representadas.
Porque se trata de una delicada y original puesta en escena que cuenta esta popular historia a través de la danza, los títeres y el teatro de objetos. En la representación, dos bailarinas dramatizan con danzas, zapatos, sombreros, vestidos, títeres y otros elementos el cuento de Perrault .
Cenicienta es una joven huérfana que se ve obligada a ser la sirvienta de su madrastra y hermanastras. Un día llega una invitación para una gran fiesta que ofrecerá el Príncipe, y Cenicienta ve una oportunidad de ser capaz de sentir como las otras chicas de su edad. Con la ayuda mágica de su hada madrina puede ir al baile, pero a las doce de la noche la magia termina y Cenicienta debe abandonar precipitadamente la fiesta rompiéndose un hechizo que hipnotizó al público ceutí.






