Suspendido en dos ocasiones anteriores por ausencia de testigos importantes que pudieran esclarecer el caso, un juicio encuadrado en el Juzgado de lo Penal número Uno de nuestra ciudad y en el que se trata de dirimir si tres militares fueron agredidos en el Poblado Marinero por otros tantos hombres se celebró en la jornada de ayer con la presencia de todos los citados quedando el mismo visto para sentencia.
De tal modo, habrá que esperar para conocer, mediante sentencia ejecutada por la magistrada juez titular del citado órgano, qué ocurrió realmente el 9 de agosto del año 2012 en un pub sito en el Poblado Marinero y si los hermanos H.A.M. y R.A.M., así como M.T.A., incurrieron, como así estima en su escrito el Ministerio Fiscal, en un delito de lesiones y en una falta, igualmente de lesiones, tras haber supuestamente agredido a tres militares, uno de ellos resultando herido de carácter grave y perdiendo la conciencia.
Para cada uno de los acusados Fiscalía solicita una pena de tres años de prisión por el citado delito y una multa de veinte euros al día durante dos meses, lo que se traduce en una cantidad total de 1.200 euros. Los militares, por su parte, rechazan solicitar indemnización alguna.
Respecto a los hechos, como ha quedado mencionado anteriormente, sucedieron el 9 de agosto de 2012 cuando sobre las 4:30 horas se desató una trifulca en el interior de un pub que se saldó con el ataque sufrido por los militares por parte de los acusados, según recoge la versión del fiscal, punto de vista que deberá corroborar o desmentir la Justicia española. Para la vista se ha contado con testigos que acudieron, nada más ocurrir los hechos, a la Jefatura a denunciar.
Sin embargo, antagónica a la versión de la Fiscalía, se sitúa la de los acusados quienes ayer (uno de ellos, el llamado R.A.M., no estaba presente, estando su ausencia plenamente justificada) defendieron en todo momento su inocencia. Así ambos (H.A.M. y M.T.A.) no negaron que estuvieran presentes en el local en el que se produjo el altercado pero en ningún momento, según estimaron, iniciaron y participaron en pelea alguna, siendo por tanto materialmente imposible que agredieran a los militares que resultaron heridos.
Por su parte, los efectivos castrenses, entonces destinados en la plaza militar de nuestra ciudad, indicaron que fueron agredidos en la citada madrugada y reconocieron, como ya hicieran en el día de los hechos, una vez que agentes del Cuerpo Nacional de Policía dieran con los acusados, a éstos como sus agresores.
La mayoría de testificales aportadas por los militares secundaron sus tesis si bien dos reconocieron que el alcohol que consumieron aquella noche nos les permite tener memoria de lo ocurrido.






