Estamos ante unos meses que pueden resultar claves en el devenir de los próximos años en cuanto a las inversiones que el Estado ejecute en nuestra ciudad. Y resultan claves porque ahora mismo se están conociendo las partidas que la Administración General del Estado manejará de cara a la parte de esos fondos que no se manejan por parte de las autonomías, sino directamente de Madrid. Ya hemos venido hablando estos días de ese Plan Montoro, donde una parte se ejecutará con fondos propios y otra con fondos procedentes de Bruselas. Pero no es este el motivo del presente comentario editorial. Porque ahora hemos vuelto a conocer que el Gobierno de la Ciudad Autónoma, a través de la Consejería de Fomento, se ha dirigido de manera oficial al ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, para hacerle partícipe de la petición oficial de que el cable submarino que nos uniría eléctricamente con la red nacional se incluya en esos presupuestos que manejará el Gobierno central para los próximos siete años. Por supuesto, cuando el ministro reciba esa carta no será para él ninguna sorpresa, puesto que hace ocho meses el mismo presidente Vivas ya se lo transmitió en persona al mismo titular del Ministerio. Y además de atrás venía un trabajo de casi tres años que culminó cuando Red Eléctrica Española dio el visto bueno al proyecto, que se valoró en unos cien millones de euros, y que lo trasladaría al Gobierno de la Nación con el carácter de prioritario. Por eso decíamos que estos meses son claves, no se puede dejar escapar este oportunidad, porque difícilmente se presentaría otra encima de la mesa en unas etapas donde las inversiones se realizan con cuentagotas. Para Ceuta supondría, sin ningún género de dudas, un salto cualitativo de calidad en sus prestaciones a los ciudadanos al estar conectados a la red eléctrica nacional y dejaríamos de ser una isla energética. Tanto una como otra administración en nuestra ciudad están trabajando de manera conjunta en sus peticiones ante el Ejecutivo central. Han de redoblarse los esfuerzos porque una inversión de estas características y además las consecuencias positivas que traería luego no se puede perder. Tras la carta de la consejera de Fomento ahora vienen más contactos personales hasta conseguir tener la voluntad política y presupuestaria.





