Cada día de lluvia se repite la misma escena. Los miles de ciudadanos marroquíes que cada jornada atraviesan la frontera para trabajar en Ceuta o para hacerse con mercancías que de regreso introducirán en Marruecos se ven obligados a sortear, en periodo de temporales como el actual, una auténtica laguna bajo sus pies. Como se aprecia en la imagen, las deficiencias en la construcción del paso, en territorio del país vecino, impide que el agua caída se evacúe hacia el exterior, de forma que termina acumulándose y, según confirman quienes pasan todos los días por ese punto, tarda varios días en desaparecer.
Algunos de los transfronterizos, acostumbrados ya a la estampa, incluso atraviesan la zona provistos de botas de agua o de calzados adecuados para ese trasiego. El resto se ve obligado a transitar por la zona como puede, sin que de momento las continuas quejas expresadas sean atendidas por ninguna autoridad marroquí.
El reino alauí acomete en estos momentos importantes trabajos de reforma en su frontera, los mismos que, según Delegación del Gobierno, han provocado las largas colas y retenciones de vehículos en la entrada a Ceuta. La remodelación debería también incluir el pasillo que desemboca en el lado español y que, como testimonia la imagen, dificulta aún más si cabe el acceso a los transfronterizos.






