Es una labor constante esa de destrozar las concertinas que una y otra vez se colocan en el muelle de Poniente. La presión de los indocumentados que se ocultan en las escolleras se materializa en ejemplos como éste: hileras de pinchos que deben servir para protección que terminan destrozados porque se emplean para conseguir trepar con mayor facilidad y pasar al otro lado, que es donde están las cuevas en donde dormitan los inmigrantes.






