Es el cuento de nunca acabar. O los servicios más ingratos que puede llevar a cabo una fuerza de seguridad porque carecen de resultado alguno. Todos los días los agentes de la Guardia Civil llevan a cabo la misma actuación en el puerto: detectar el intento de escapada de un inmigrante, pararlo, identificarlo, comprobar que efectivamente es del CETI y ponerlo en libertad. ¿Para qué? Para que vuelva a intentarlo hasta obtener un resultado. Así decenas, cientos de veces. En tres meses hasta casi 700 intervenciones de este tipo, detrás de las que se esconden los mismos inmigrantes, en su amplia mayoría argelinos.
La fotografía que ilustra este reportaje muestra a una veintena de indocumentados, protagonistas de un servicio ya rutinario para las fuerzas de seguridad. Este, y no otro, es el auténtico efecto llamada. La técnica del acoso termina por salirle bien a quienes no tienen nada que perder y, además, disponen de todas las horas del día para ejercer una vigilancia sin contemplaciones sobre los vehículos que acuden al embarque. El Instituto Armado lleva un control diario de todos los inmigrantes que intercepta en el puerto: el 90% son del CETI, así que no les queda otra que anotar su intento de escapada y comprobar que esa filiación ya es conocida.
Los que consiguen superar los controles que activa la Benemérita cumplen con el ritual: llamar, una vez que están en la península, a sus compatriotas. La jugada sale a menudo redonda, así que siempre hay un número de sin papeles dispuesto a tomar la avenida portuaria para aprovechar cualquier desliz del conductor que, despistado, deje el vehículo sin control.
Lo que sucede a diario en el puerto se refleja en los partes de la Benemérita pero también en los juzgados. La Audiencia ha dictado ya un sin fin de condenas absolutorias de personas que han sido detenidas y acusadas de tráfico de inmigrantes porque en el interior de sus vehículos se hallaron a sin papeles. La inexistencia de pruebas que verifiquen la existencia de un negocio entre las partes ha terminado por demostrar la cruda realidad que se estila en la ciudad, que va a más y que supone un ataque directo contra la política de seguridad que quiere imponerse en el puerto. ¿Qué garantías existen sobre las personas que se ven implicados en acusaciones de este calado sin tener nada que ver? Pocas, tan solo que el tribunal, cuando llegue la hora, crea la versión del detenido.
Mientras esta problemática se produce, el rosario que constituyen los inmigrantes en ese ir y venir hacia el puerto resulta imparable. De forma aleatoria se montan controles en la zona, lo que ayuda a interceptar a un mayor número de personas. En otras ocasiones, es la suerte de actuaciones la que tiene implicación directa en el mayor o menor volumen de resultados.
Mientras esto sucede en Ceuta, en los foros europeos se crean grupos de trabajo para hablar de otros efectos llamadas: los que se producen por mar y se fuerzan acuerdos entre países de la Unión Europea para crear un grupo de trabajo que aminore dicha presión.
La sombra de Lampedusa afecta y de qué manera. Los países ocultan su inoperancia con el anuncio de un grupo que integrará a los comprometidos en la lucha contra la inmigración irregular en la mar, que provoca una auténtica sangría de víctimas mortales.






