Caballas quiere solicitar al Gobierno autonómico un plan de reordenación de los Recursos Humanos al entender que “el Ayuntamiento es un caos. Todos los servicios funcionan mal o muy mal. No existe una política de recursos humanos racional que obedezca, como debería ser lógico, a unos objetivos hacia los que orientar instrumentos y efectivos. Las decisiones se van tomando de manera caprichosa y descoordinada en función de los estados de ánimo de los consejeros y de las ganas de discutir que tengan en cada momento entre ellos. El resultado de este desorden consentido, cuando no alentado, unido a la cada vez más extraña distribución de funciones (proliferando las encomiendas de gestión mal aceptadas por todos) está llevando a la institución a unas cotas de deterioro inadmisibles”.
Insisten en que “la descompensación de la plantilla se ha acentuado hasta convertir el organigrama de la Ciudad en una cruel caricatura de lo que deber ser una Administración al servicio de la ciudadanía. De esta forma, negociados clave con una gran carga de trabajo, tales como estadística y registro, actas, contratación o intervención, son absolutamente deficitarios, mientras en otros servicios, empresas o dependencias, existen numerosos empleados públicos infrautilizados. Esta situación está perjudicando ya, muy seriamente, a los ciudadanos que ven cómo la tramitación de sus expedientes sufre azares y avatares que los complica y ralentiza injustamente”.
Ponen algunos ejemplos de expedientes públicos atascados podría ser los siguientes: el expediente abierto a la empresa que gestiona la Pecera, en mayo de 2012 aún no se ha cerrado; el expediente abierto a la empresa Tecnocontrol (mantenimiento del auditorio) a principios de año, aún no se ha sustanciado; el expediente de recuperación de la parcela de Huerta Molino (de 2010) aún no se ha cerrado; la liquidación de la promoción de Monte Hacho (entregada en 2010) aún no se ha efectuado; la ordenanza de protección de animales, iniciada en 2011, aún no se ha aprobado… “La relación podría no tener fin”, subrayan. Caballas exigirá al Gobierno una revisión de la distribución de efectivos y un plan de reordenación para frenar un proceso de deterioro de los servicios “inaceptable para los ciudadanos”.






