Hay servicios humanitarios que terminan con final feliz, servicios en los que resulta clave tener una claridad de pensamiento para tomar decisiones rápidas, sobre todo cuando la vida está por medio. Esa claridad fue la que estuvo del lado de dos agentes de la Guardia Civil, cuya rápida acción ha servido para que hoy, un bebé marroquí de mes y medio, esté vivo. Su afán de lucha acompañada de la cobertura dada por los guardias civiles ha servido para ganarle la partida a la muerte.
Ahora el pequeño está ingresado en la unidad de Neonatología del Hospital Universitario, fuera de peligro aunque todavía en una incubadora para prestarle la máxima atención.
Llegó al clínico en brazos de su abuela, ambos vecinos de Beliones, en la tarde del lunes, completamente deshidratado y en un estado físico que hizo temer lo peor. De hecho, el equipo médico de Ingesa barajó la posibilidad de su evacuación, pero el pequeño pudo salir adelante con los medios existentes en el centro sanitario. Desesperada, la abuela había llegado hasta el Universitario en un vehículo de la Benemérita. Los agentes que lo ocupaban habían encontrado a la mujer con el bebé en brazos, en la parada de autobús de Benzú. La anciana no tenía dinero ni para pedir un taxi, así que estaba esperando la llegada del vehículo de servicio público para acudir al Hospital. En sus brazos, el bebé, completamente deshidratado, presentaba un tono de piel que hacía temer lo peor.
Los guardias civiles al ver la escena no dudaron en calibrar la gravedad de los hechos, montaron a la mujer y el bebé en el vehículo y acudieron rápidos al Universitario, sabedores de que la vida del pequeño corría serio peligro.
Servicio clave
Según ha informado Ingesa, el pequeño está ahora “bastante mejor”, luchando por salir adelante. Los médicos que le atendieron han recalcado lo fundamental del traslado urgente del pequeño; de no haber sido así el bebé no habría salido adelante.
Todavía tendrá que permanecer varios días en el Hospital, reponiéndose poco a poco para poder regresar a su hogar, al otro lado de la frontera. Los agentes, de vuelta al día a día, saben que ese lunes llevaron a cabo un servicio distinto, de esos que dignifican a una profesión y de los que da sentido a la labor diaria de la Benemérita.





