Hace once años una inyección le causó lesiones irreversibles y han archivado tres veces el proceso. Pide que haya justicia Said Mohamed lleva once años esperando con paciencia que un juicio determine si las circunstancias que le llevaron a quedarse prácticamente ciego han sido causadas por una negligencia médica. El 10 de enero de 2002, un caso de gripe le llevó a acudir al ambulatorio donde le suministraron, a causa de la fiebre, una inyección de metamizol. Eso le ocasionó unas fiebres al llegar a su casa y una reacción que hicieron que la familia le trasladara rápidamente al hospital donde, tal y como explica su abogada, la letrada Luz Elena Sanín, se supo que sufría el Síndrome de Stevens-Johnson.
Pero antes de diagnosticarle, Said estuvo un tiempo en una habitación de infecciosos y explica que “ellos dejaron que me quedara ciego y perdieron el tiempo cuando me tendrían que haber hecho una prueba de contraste antes de suministrarme esa inyección. El médico alegó que era muy cara y por eso no se hizo”. Asegura que pasó un calvario en el que la piel se le cayó a tiras y se llenó de heridas y perdió la cornea en todo ese tiempo en el que lo lo vieron los especialistas oportunos.
Las consecuencias, once años más tarde, siguen estando muy presentes en él ahora que tiene 41 años y que ingresó con 29. “Cumplí los 30 en el hospital... me he casado, tengo dos hijos, pero estoy mal, he perdido la vista en un ojo completamente y en el otro veo muy mal y borroso. Sinceramente, no hay derecho y lo único que pido es que haya justicia, que esto no puede pasar y que todo el mundo se esté lavando las manos”.
“Vamos a luchar hasta el final porque tiene todos los visos de ser un presunto delito de negligencia médica, hemos recorrido todos los caminos pero el corporativismo es tremendo, aún así, nos queda una puerta para evitar que se archive el caso”. Tratarán de que se abra ya que “parece que hay afán por archivarlo” y han solicitado que este último archivo por prescripción tenga en cuenta que se debe contar con seis meses desde que se refutan los hechos”.
El denunciate y su letrada van a por todas. “Puede ser que lo perdamos o que los absuelvan pero queremos que se celebre un juicio, que se depuren responsabilidades y que si las hay se condene a los culpables porque existen pruebas suficientes para que se celebre ese juicio”. Sanín recuerda que “los efectos secundarios de esa inyección casi matan a mi cliente y es muy triste que se archive todo lo que ha pasado como si nada”.






