Con la oferta pública de empleo congelada y sin atisbo de que puedan ofrecerse plazas para cubrir la futura penitenciaria, sindicatos como Acaip valoran una fecha, la de 2015, como posible para contar con funcionarios que puedan activar la cárcel de Mendizábal. Eso sin contar la falta de equipamiento, la contratación de los suministros amén de la finalización de la obra civil, a la que todavía le quedan meses. Cárceles como la de Archidona, ya finalizadas, están cerradas a cal y canto precisamente por la falta de funcionarios para poder garantizar su funcionamiento con todas las garantías. En Ceuta, la apertura del centro de Mendizábal que se vendió como que iba a efectuarse de manera gradual se contempla cada vez más lejana y dependiente de la evolución de la economía. “Decir que la cárcel puede abrirse de forma escalonada es desconocer el funcionamiento”, apunta Guillermo González, responsable del sindicato en Ceuta. Hay que poner funcionarios en todos los servicios auxiliares, en las unidades de paso y garantizar un personal para sostener los módulos de mujeres, hombres y menores que deberán estar operativos. Con el personal que se cuenta ahora en la degradada penitenciaría ceutí es inviable que el proyecto que fuera avalado por la amplia mayoría de fuerzas políticas y sociales salga adelante.
Los Rosales, con 249 internos, no se encuentra en su pico de ocupación histórica pero, tal y como reconoce el sindicato Acaip, “los presos siguen siendo demasiados” para que puedan estar en las condiciones exigidas en la prisión. A esto se suman problemas de otro calado: la presencia de ratas y cucarachas. “Es algo habitual”, sentencia González. El responsable de Acaip deja claro que se hacen campañas de desratización y desinsectación, pero las mismas no terminan siendo efectivas. “Es una batalla perdida”, apura. Con esta situación tienen que convivir los presos que cumplen condena en una de las cárceles más antiguas del país que arrastra críticas de todo tipo y para la que, de momento, no cabe hablar de cierre inmediato. Aquellas intervenciones del anterior delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, con las que situaba en el verano de 2013 la apertura de Mendizábal han quedado, hoy por hoy, completamente desterradas.
La situación en Los Rosales seguirá igual arrastrando estas deficiencias, cuando menos, un par de años. Eso analizando el problema de forma positiva, esperando que los plazos de obra, mantenimiento y dotación de Fuerte Mendizábal se vayan cumpliendo.
Dos visiones
De la más vieja hasta la prisión mejor dotada
El sistema penitenciario ceutí se ha caracterizado por ser uno de los más antiguos de toda la red española. Las críticas vertidas por las malas instalaciones además de por los problemas internos que se producen en un centro así han partido de la práctica mayoría de los sindicatos. Con vistas a su clausura, el Gobierno apadrinó la construcción de la nueva penitenciaria teniendo que rebajar, con motivo de la crisis y tras la entrada del PP, algunos de los planteamientos iniciales. Ahora los retrasos definen una obra que ha absorbido en su totalidad la inversión estatal.
Las “nuevas cacerías” pasan de Ceuta
Acaip las ha denominada “las nuevas cacerías”. Con las mismas se refiere a las inspecciones nocturnas que se han llevado a cabo en estos últimos días en cárceles como la de Sevilla I o Algeciras. De momento por Ceuta no han pasado, aunque entre la clase funcionarial era algo que se pensaba iba a producirse al tenerse conocimiento de las inspecciones en Algeciras. “Durante los días previos los inspectores estaban realizando una revisión general del Centro y reciben la orden desde Madrid de proceder a realizar la Inspección nocturna. Se avisó a los directores a última hora para que realizaran con ellos la inspección y, al parecer, se les llegó a indicar que no avisaran a nadie ya que podrían incurrir en un delito de revelación de secretos”, explican desde el sindicato. En esas inspecciones, cursadas de madrugada, se prohibió a los internos el uso de teléfonos o intercomunicadores para avisar de su presencia. “Se utilizaron los duplicados de las llaves para acceder a las diferentes dependencias, entrando en las mismas sin realizar ningún tipo de aviso”. La finalidad de estas “nuevas cacerías” era comprobar cómo se estaba haciendo el servicio de noche y se tiene conocimiento de la apertura de expedientes a algunos de los funcionarios.
Según manifiesta Acaip, que ha denunciado públicamente unos hechos que podrían haber afectado a cualquier cárcel, la inspección penitenciaria tiene como función velar por el cumplimiento adecuado de los servicios y comprobar el cumplimiento de la normativa penitenciaria en los diferentes centros, “lo que no puede bajo ningún concepto es incumplir los protocolos de seguridad establecidos en la Institución y dictar órdenes que son contrarias al Reglamento Penitenciario. Entendemos que se ha producido una actitud irresponsable de la Secretaría General que ha puesto en riesgo la seguridad de los Centros afectados, al estar deambulando por los mismos personas no identificadas, con juegos de llaves duplicadas y sin tener conocimiento los funcionarios de servicio”. Acaip denuncia que actos de este tipo persiguen desprestigiar al funcionario y fomentar una campaña de privatización.







