El jueves fueron decomisados 20 kilogramos de resina de hachís en la frontera de Bab Septa por parte de las autoridades aduaneras marroquíes. La droga se encontraba en posesión de un ciudadano marroquí con residencia en España y que iba a pasar la frontera para, con posterioridad, a buen seguro, embarcar con dirección a la Península.
Según los servicios aduaneros, los 20 kilogramos de hachís estaban escondidos cuidadosamente en el interior de las ruedas de un coche con matrícula española propiedad de un marroquí que pretendía hacer llegar la droga hasta el otro lado del Estrecho.
Lo más normal es que este trabajador marroquí se hubiera desplazado hasta su país natal a pasar unos días de descanso y aprovechaba el regreso para intentar introducir la droga. Un buen servicio desde luego de los aduaneros marroquíes, al igual que lo hacen normalmente y que refuerza la colaboración que las fuerzas de seguridad de ambos países mantienen.





