Cuando las promesas se cumplen es cierto que nadie puede decir nada. El Gobierno autonómico se comprometió a que en el momento que tuviera finalizado los informes solicitados en el caso Urbaser los pondría a disposición de la oposición y de la ciudadanía de Ceuta en general. Dicho y hecho. Por supuesto, no ha sido hasta este último jueves, pero se debe tener en cuenta que no estamos hablando de churros que se echan a freír, sino que asuntos de una trascendencia verdaderamente importante. Cuando todo ha estado a punto se citó a los partidos de la oposición y se les entregaron todos los informes, absolutamente todos, hasta el que ha provocado toda esta campaña contra el presidente Vivas. Y luego, también los medios de comunicación han contado con un dossier que incluye todos los apartados. La transparencia y la claridad son siempre exigibles a la clase política, siempre que no se incurra en algún tipo de situación donde deba predominar la prudencia y otras cuestiones como la intimidad de las personas. Los datos están ahí, las conclusiones de los técnicos también y sin ningún género de dudas no nos olvidemos que el Gobierno debe seguir su rumbo, porque la acción del Ejecutivo no puede quedar frenada en algunas áreas por campañas orquestadas que buscan la ceremonia de la confusión. La acción política no es una ciencia exacta, y todo el mundo puede cometer errores, pero no están obligados a aceptar chantajes.





