Nos es la primera vez que las fuerzas de seguridad advierten del problema que, para la vida, puede suponer el tráfico de hachís a pequeña escala en el interior del organismo. Hoy la Jefatura Superior informa de un joven de 20 años que se encuentra en coma después de haber sufrido un mareo cuando pretendía embarcar con hachís en su interior. Meses atrás era la Guardia Civil la que alertaba del grave estado de salud de un joven que había elegido el mismo camino para ganarse la vida: traficar utilizando su cuerpo como medio de ocultación. Hoy más que nunca, con la cantidad de hachís que está siendo trasladada de esta forma, conviene poner el acento, de nuevo, en los peligros que entraña un tipo de mercadeo en el que existe una doble responsabilidad: primero, por supuesto, la de la persona que aun a sabiendas de los riesgos se preseta a este tipo de pase; pero también, en segundo lugar, la de quienes posibilitan la entrega de la droga para incrementar sus beneficios económicos. Sucesos como el que hoy les contamos no deben caer en el olvido: un joven está en coma por servir de vehículo a los traficantes.





