Los militares destinados en Ceuta estamos atravesando desde hace semanas una situación operativa especialmente exigente que está afectando directamente a nuestra vida personal, familiar y profesional. Una situación que, lejos de ser puntual, se prolonga en el tiempo sin que, hasta el momento, hayamos recibido una respuesta que esté a la altura del esfuerzo que se nos está exigiendo.
Por responsabilidad y por respeto a nuestra condición de militares, muchos hemos asumido desde el primer momento las necesidades del servicio. Hemos entendido que existen circunstancias excepcionales que requieren un esfuerzo extraordinario y hemos cumplido con nuestras obligaciones sin cuestionar la necesidad de garantizar la seguridad y la presencia militar en las calles de Ceuta.
Sin embargo, aceptar el esfuerzo y cumplir con nuestro deber no significa que debamos permanecer en silencio ante determinadas situaciones que consideramos injustas.
UNA SITUACIÓN QUE SE PRESENTA COMO EXCEPCIONAL, PERO QUE NO AFECTA A TODOS POR IGUAL.






